29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Teresa Jordà i RouraERC

Diputada

«Moltes gràcies. Gracias, presidenta. Buenos días, diputadas y diputados. Hoy es un día importante, porque esta Cámara hace algo que, de hecho, debería haber hecho hace mucho tiempo. Hoy decimos, con toda la fuerza de la ley, que las terapias de conversión son violencia, son violencia con mayúsculas. No son, señorías, una ayuda, no son un acompañamiento, no son una opción terapéutica. Son violencia, violencia ejercida contra personas por el simple hecho de ser quienes son. Quiero empezar con un agradecimiento -si me permiten, inmenso- a Saúl, a la Asociación No Es Terapia, al colectivo LGTBI, también a la sectorial de mi formación política, a la Comisión de Igualdad, a Berta, a Claudia, a Águeda, a Noemí, a Bel, a Víctor un poco también, que sabemos que se lo ha currado. Pero, Víctor, gas; gas (Aplausos). Y también, evidentemente, al resto de ponentes de esta ley. Gracias. Durante demasiados años ha habido jóvenes encerrados en despachos, ha habido jóvenes encerrados en consultas, en grupos de presión, escuchando que su orientación sexual era un problema, que su identidad era una desviación, que su manera de vivir, sí, tenía que ser corregida. Durante demasiados años ha habido familias a las que se les ha vendido una mentira, una mentira cruel, familias a las que se les ha dicho que un hijo gay, que una hija lesbiana, que una persona trans podían ser reconducidos, normalizados, ¡atención!, podían ser recuperados. Y detrás de esta mentira ha habido sufrimiento. De hecho, esa mentira, como tantas otras, pero esta en particular, no ha sido gratuita, porque detrás de esta mentira ha habido ansiedad, ha habido depresión, ha habido autoodio y también ha habido silencios, demasiados silencios, silencios que aún hoy pesan sobre muchas vidas. Y hoy decimos: ya basta de esos silencios tan extremadamente ruidosos, basta de esos silencios tan ruidosos, porque las terapias de conversión no intentan cambiar una conducta; las terapias de conversión intentan destruir una parte esencial de la persona, intentan convencer a alguien de que es indigno, indigno de ser amado tal y como es. Y eso, señorías, es extremadamente duro, es una de las formas más crueles de violencia que pueden ejercerse.»

Fragmento 4 de 6 de esta intervención.

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