María de la Cabeza Ruiz SolásVox
Diputada
«Gracias, presidenta. Buenos días. Señorías, imponer una forma de pensar o una forma de actuar a golpe de Código Penal no es la solución a ningún problema. Parece mentira que ustedes, los progresistas, los supuestos defensores de la libertad, traigan aquí una ley que la cercena tan claramente. La izquierda siempre es igual: para ustedes la libertad solo existe cuando sirve para pensar como ustedes piensan o para actuar como ustedes actúan. Fuera de ahí, sencillamente, desaparece. (Aplausos). Señorías, ustedes no están buscando la defensa de la integridad de las personas homosexuales frente a las terapias de conversión con esta iniciativa, esta proposición de ley no va de eso, en absoluto. Esta proposición de ley va de encarcelar a quienes no piensan como ustedes y a quienes no quieren actuar como ustedes. Va de eso, simple y llanamente. En España, hoy en día, no hay ninguna sanción administrativa firme por terapias de conversión. Ninguna. El contador está a cero, señorías. A cero. ¿No les resulta extraño? Se han producido un total de veintitrés denuncias desde la entrada en vigor de la ley LGTBI, de las cuales veinte han sido archivadas y parece que solo una ha derivado en un expediente sancionador abierto, según nos anunció el otro día la ministra de Igualdad, aunque aún desconocemos a quién se ha abierto ese expediente sancionador y por qué. ¿Cómo es posible que habiendo asociaciones dedicadas expresamente a trabajar contra este tipo de terapias, cómo es posible que habiendo un teléfono que atienda a las posibles víctimas veinticuatro horas al día todos los días del año no se sancionen estas prácticas tan terribles? ¿No será porque lo que se está denunciando como terapias de conversión en realidad no lo son? Porque lo que todos entendemos como terapia de conversión incluye tratamientos forzados, impuestos, violentos o agresivos contra la integridad física y la identidad sexual de las personas. Una barbaridad que todos rechazamos, de la misma forma que rechazamos cualquier práctica lesiva que atente contra la libertad individual de la persona con el fin de modificar de forma forzada y contra su voluntad su identidad sexual. (Aplausos). Exactamente igual.»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.