29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

María de la Cabeza Ruiz SolásVox

Diputada

«Señorías, no solo se puede, sino que se debe condenar a una persona que actúa contra un homosexual causándole un daño físico, moral o psicológico, pero ni se puede ni se debe condenar a quien piense diferente, incluso aunque esté equivocado. Así que sean honestos y sinceros, con ustedes mismos y con los demás. Para ustedes no es suficiente con que no haya terapias de conversión; lo que quieren es que nadie cuestione sus preceptos respecto de la homosexualidad o de la transexualidad y que, si lo hacen, puedan ser castigados, Código Penal en mano. (Aplausos). Señorías, a nosotros no nos preocupa lo que haga un adulto en su sano juicio y en su libertad, lo que nos preocupa es que no se respete la libertad de un adulto en su sano juicio y en su libertad. Y lo que verdaderamente nos preocupa, lo que no podemos consentir de ninguna de las maneras es que jueguen ustedes con la vida de los niños y los destruyan para siempre solo porque quieren impedir que se pueda siquiera cuestionar una disforia de género. Lo que no podemos permitir es que cuando un niño no se comporte conforme a los estereotipos establecidos se considere que ha nacido en un cuerpo equivocado y se le conduzca a bloqueos hormonales y a tratamientos con graves consecuencias para su salud física y emocional (aplausos), impidiendo, además, a sus padres que puedan siquiera intervenir para saber cuál es la causa de ese comportamiento. ¿Han hablado ustedes con la otra parte del colectivo LGTB, ese que considera que la transexualidad es homofóbica, ese que está en contra de la medicalización de las personas que no están conformes con su cuerpo y que abogan por la ayuda de los profesionales para que se acepten tal y como son y puedan ser felices con lo que son? Seguramente no, porque no es la verdad lo que ustedes buscan.»

Fragmento 3 de 5 de esta intervención.

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