29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Víctor Gutiérrez SantiagoPSOE

Diputado

«Gracias, presidenta. Quiero comenzar mandando también mi solidaridad y la del Grupo Socialista al pueblo venezolano por los terribles sucesos (aplausos) y saludando a los colectivos que hoy nos acompañan: No Es Terapia, la FELGTBI+, Saúl, Paula, que tantísimos años llevan trabajando -especialmente No Es Terapia- en el acompañamiento a las víctimas. Y también me quiero dirigir especialmente a las víctimas. Hoy, esta Cámara os va a decir algo muy claro: que nunca hubo nada malo en vosotros y en vosotras, que lo que estaba mal era quien intentó arrebataros vuestra dignidad y que lo que estaba mal era la violencia que sufristeis. (Aplausos). Señorías, estamos debatiendo -y se lo quiero recordar a los otros grupos- la ley que ha traído aquí el Grupo Socialista, el único grupo que llevaba esto en su programa electoral. Y hubiéramos estado encantados de debatir otras leyes como las que presentasteis, pero no las habéis traído aquí; sin embargo, estoy seguro de que podremos llegar a otros acuerdos un poquito más adelante. Esta es una reforma muy sencilla en su formulación, pero tiene un enorme significado democrático: esta proposición de ley modifica el Código Penal para castigar las prácticas dirigidas a modificar, reprimir, reorientar la orientación sexual, la identidad sexual y la expresión de género de una persona. La realidad es que no son terapias, nunca lo han sido; son una forma de tortura y por eso esta ley castigará las terapias de conversión con penas de seis meses a dos años y con hasta veinticuatro meses de multa. Además, incluimos algo fundamental: estas prácticas van a ser penalizadas, aunque se lleven a cabo con el consentimiento de la propia persona o de su representante legal. ¿Por qué? Porque si estamos de acuerdo en que las terapias de conversión son una tortura, lo seguirán siendo aunque una persona acuda por su propio pie a estas consultas. Además, esta ley existe por las víctimas: por quienes denunciaron, por quienes se atrevieron a contar lo que les hicieron, por quienes tuvieron que escuchar que estaban enfermos, que eran defectuosos, que podían ser reconducidos, corregidos o curados. Y también existe por todas aquellas personas que nunca pudieron contarlo (aplausos): por quienes, siendo adolescentes, les hicieron creer que su forma de amar estaba mal; por quienes crecieron rezando, llorando o escondiéndose para dejar de ser como eran; por aquellos a los que llevaron a consultas, retiros, centros y asociaciones que disfrazaban de acompañamiento lo que en realidad eran espacios de humillación. A todos ellos y a todas ellas les decimos: sabemos que llegamos tarde, pero hoy llegamos, y llegamos para protegeros y para hacer justicia.»

Fragmento 1 de 5 de esta intervención.

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