Isidre Gavin i VallsJunts
Diputado
«Gràcies. Gracias, presidenta. Señoras y señores diputados, en Junts per Catalunya defendemos que las infraestructuras no tienen que ser instrumentos de poder o de control político ni inversiones financieras o especulativas. Tienen que ser activos al servicio de la ciudadanía y del interés general, al servicio de la conectividad, del desarrollo económico y de una logística eficiente. En resumen, al servicio del progreso y de la calidad de vida de una sociedad. Como somos independentistas, queremos gobernar todas las infraestructuras desde Cataluña, porque la planificación y la gestión se puede hacer desde el Gobierno de la nación catalana y desde la proximidad, que es siempre más eficiente, y para que sea también más eficiente el control público y para que sea también más eficiente la conexión entre los intereses de la sociedad y sus representantes en la Generalitat, los Gobiernos locales o los agentes económicos y sociales, como hacen la mayoría de gobiernos progresistas y avanzados del mundo a los que nos queremos parecer. El Gobierno español ha dado muestras abundantes de hacer políticas de infraestructuras que no responden al interés general, todo lo contrario. Y les pongo algunos ejemplos. Una cosa de la que ya nadie habla -pero un informe de la AIReF de hace poco lo ha vuelto a poner de actualidad- es el rescate de las radiales en Madrid. Según el Gobierno de aquel momento del señor Aznar, se dijo que eso no costaría ni un euro al ciudadano. Sin embargo, la AIReF dice que ha costado ya aproximadamente unos 1300 millones. La radialidad del AVE responde o bien a los intereses de Madrid o a los de un modelo centralizado de un Estado en perjuicio de Cataluña y de las periferias. Y la prueba es la marginalidad de la conexión en alta velocidad entre la segunda y la tercera ciudad más importante en el Estado, Barcelona y Valencia. Aún hoy, cuarenta años después de que se iniciara la implantación de la alta velocidad en el Estado, concentrar toda la inversión en el ancho internacional de servicios de pasajeros responde al mismo modelo centralizado, todos hacia Madrid. Y ha condenado al Estado, aún ahora, también, a la cola de Europa en transporte de mercancías por ferrocarril.»
Fragmento 5 de 8 de esta intervención.