Carlos Flores JuberíasVox
Diputado
«Tenemos más grupos de los que, si de verdad nos preocupase el funcionamiento interno del Congreso, deberíamos tener. Déjenme que les ponga un ejemplo elegido al azar. Hace un par de semanas debatimos una propuesta del Parlament de Catalunya sobre el derecho a morir dignamente. En el debate que siguió a la exposición oral de la iniciativa intervinieron diez diputados. Los seis primeros -los portavoces del BNG, Podemos, PNV, Bildu, Junts y Esquerra- consumieron un total de treinta y siete minutos de nuestro tiempo, mientras que los cuatro últimos -los portavoces de SUMAR, VOX, el PSOE y el PP- hablaron por espacio de treinta minutos, solo que los seis primeros oradores representaban a 33 diputados y los cuatro últimos a 317. (Aplausos). ¿Alguien me podría dar alguna razón, en términos de respeto a la democracia y al pluralismo, para que los portavoces de una décima parte de los diputados de esta Cámara dispongan, un día tras otro, del mismo si no más tiempo que los portavoces del otro 90 % de la Cámara? ¿O para que en las sesiones de control los partidos que apoyan al Gobierno tengan garantizadas más preguntas, catorce, que los partidos de la oposición, doce? Como decía el martes pasado, si poner un altavoz en las manos de unos mientras se pone un esparadrapo en las bocas de otros constituye una extraña manera de entender el pluralismo, conceder las mismas facultades a quienes fueron votados por 3, por 7 o por 8 millones de españoles que a quienes representan a 277 289 electores es una extraña manera de entender la igualdad. (Aplausos). Así que toca reforzar la coherencia del marco reglamentario aplicable y es a eso a lo que cabalmente se endereza la enmienda a la totalidad, razonada y razonable, que mi grupo ha presentado ante esta iniciativa egoísta e insolidaria que -mecàsum l'olla- resulta que firman conjuntamente el señor Rufián y la señora Nogueras, que cuando los focos están encendidos se pelean más que la pareja de Pimpinela, pero que, quan la fam apreta, se acaramelan más que John Lennon y Yoko Ono. (Aplausos). Una enmienda que, para empezar, pretende atajar de una vez por todas una de las prácticas más fraudulentas a la vez que bochornosas que esta y otras presidencias del Congreso han venido tolerando en los últimos años en función de sus inconfesables conveniencias políticas, cuál es la del préstamo o la cesión de diputados: la práctica de que diputados elegidos en las listas de un partido se inscriban como integrantes de otro grupo parlamentario al efecto de facilitar su constitución para, acto seguido, retornar a su formación política de origen sin que el grupo fraudulentamente constituido pierda su condición de tal y mantenga por lo tanto los privilegios -financiación, asesores, espacios, medios, tiempos de intervención y voz propia en la Junta de Portavoces- que el estatus de grupo parlamentario conlleva. (Aplausos). Con nuestra reforma en vigor, una vez constituidos los grupos parlamentarios, los diputados que por cualquier motivo abandonen el grupo en el que se habían integrado quedarán adscritos al Grupo Mixto por lo que reste de legislatura. De modo que, señor Alonso, señora Boada, señor Lamuà, señora Cercas, señor Martín, señora Mellado, se acabaron las escapadas de fin de semana con el señor Rufián o con la señora Nogueras. Se acabó la estafa a los ciudadanos de concurrir a las elecciones bajo las siglas de un partido e integrarse en el grupo parlamentario de otro. Se acabó la estafa a esta Cámara de integrarse hoy en un grupo y pasarse mañana a otro distinto.»
Fragmento 3 de 6 de esta intervención.