José Antonio Bermúdez de Castro FernándezPP
Diputado
«Gracias, presidente. Quisiera comenzar, en nombre del Grupo Popular, lanzando un abrazo fraternal al pueblo venezolano, que está pasando momentos de dificultad. (Aplausos). Dicho esto, entro en el asunto que abordamos. Señorías, hoy no debatimos un simple cambio técnico de Reglamento, hoy debatimos qué tipo de Parlamento queremos: uno fuerte y útil para los ciudadanos o bien uno fragmentado donde cada formación política reclame estructura y medios propios, aunque no haya obtenido respaldo suficiente en las urnas. Señorías, las normas actuales para constituir grupo no son un capricho, sino que representan un equilibrio, un equilibrio entre pluralismo, igualdad y representatividad. Y las reglas de esta casa no están para acomodarse a las necesidades electorales de los partidos, están para garantizar la estabilidad y el buen funcionamiento de esta institución, que es la condición necesaria para que la democracia funcione. (Aplausos). Por eso, no estamos de acuerdo en reducir los requisitos para constituir grupo parlamentario, como ustedes proponen, porque con esa propuesta no se pretende garantizar la voz de las minorías; la voz ya existe, señorías. Nadie está silenciado por pertenecer a un grupo u otro -incluso el Mixto-, lo vemos en todos los debates de esta Cámara. Lo que ustedes pretenden no es tener voz, lo que pretenden es seguir teniendo la misma capacidad y los mismos recursos económicos, logísticos y personales con menos respaldo electoral, y eso no es democrático ni es proporcional. (Aplausos). Por eso, esta iniciativa no va de fortalecer la democracia, como defendía SUMAR, ni de garantizar el pluralismo, como decía la representante de Esquerra, no nace tampoco de una necesidad institucional, porque esta Cámara con las reglas vigentes ha funcionado con normalidad y garantizado el pluralismo durante muchas legislaturas. Esta iniciativa nace de otra cosa, nace de la presión política, nace de una imposición. Lo explicó claramente en el debate de toma en consideración la señora Micó, que dejó en su discurso un aviso a navegantes, a ustedes, señorías del Grupo Socialista. Dijo la señora Micó: 'No tiene sentido [...] que fuerzas que son decisivas...' -repito, que son decisivas- '... para investir Gobiernos, para aprobar presupuestos y para garantizar la estabilidad del Estado no tengan el reconocimiento institucional que les corresponde...'. Una frase que refleja el verdadero objetivo de esta iniciativa: mantener en esta Cámara una posición que no se corresponde con las urnas a cambio de no dejar caer al Gobierno. (Aplausos). La constitución de los grupos no puede depender de criterios oportunistas o ventajistas, sin obedecer a criterios objetivos, racionales y estables. Por eso, en contra de los que ustedes mantienen, las condiciones actuales para constituir grupo no son arbitrarias, sino que se basan en umbrales de representación razonables y, sobre todo, son fruto del consenso y el resultado de un equilibrio -como le decía- entre la representación de las minorías y la necesidad de preservar la funcionalidad de esta Cámara; un equilibrio que existe prácticamente en todos los Parlamentos de las democracias occidentales. Ustedes mismos recurrieron al derecho comparado para justificar su reforma y nos pusieron como referencia a los Parlamentos de Francia e Italia, donde no se exige ningún porcentaje de votos concreto para tener grupo parlamentario, pero olvidaron recordar que en Italia se exigen veinte diputados y en Francia un mínimo de quince para formar grupo parlamentario, mientras que ustedes en su reforma quieren que en España basten cinco diputados con un 3 % a nivel nacional, señorías. Y nos hablaron también de Portugal o de Francia, pero omitieron conscientemente que, en dichos Parlamentos, al igual que en el alemán, en el italiano, en el belga o en el propio Parlamento Europeo, los tiempos de intervención son distintos y se ponderan en función del número de diputados que componga cada grupo, algo que no sucede en esta Cámara. Espero que luego no les parezca mal que podamos tomar sus propios modelos de referencia para ajustar los tiempos de intervención en esta Cámara. (Aplausos.-Varios señores diputados: ¡Bravo!).»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.