Fèlix Alonso CantornéSumar
Diputado
«Gracias, presidente. Hoy convalidamos el cuarto Verano Joven. No es un descuento, es un derecho, y permítanme que lo explique con mi ejemplo. En 1977, viajar en Interrail era cosa de unos pocos privilegiados. A los 17 años trabajaba y, como mi familia no dependía de todo mi salario, podía ahorrar para comprarme un pase de Interrail. Cinco jóvenes de las Juventudes Comunistas subimos a un tren y atravesamos Europa por la antigua Yugoslavia hasta llegar a Estambul, un viaje iniciático descubriendo una realidad que ya no existe: países que ya no están en los mapas, fronteras que se dibujaron y se borraron tras las guerras de los Balcanes. Desde entonces, entendimos que la única frontera que nos limita es la mental. Esa experiencia nos hizo más libres, más abiertos, más solidarios, y esa es la herencia que querríamos para nuestra juventud. (Aplausos). Esa conciencia universalista, democrática y de valores es lo que hoy pretendemos extender. El Verano Joven es eso, una política pública, esa política que se espera de la izquierda. Son 132 millones de euros en inversión. ¿Para quién? Para jóvenes de 18 a 30 años; descuentos del 90 % en autobús y Media Distancia; 50 % en AVE con tope de 30 euros; 50 % en Interrail por Europa. Es una política de éxito: más de 4 millones de jóvenes han realizado dieciséis millones de viajes en estos cuatro años. Por eso, el Verano Joven es la prueba de que las políticas públicas funcionan: cambian hábitos, mejoran vidas, alivian el bolsillo. Además, elegimos bien, frente al coche privado, apostamos por el tren y el autobús: menos emisiones, menos accidentes, más equidad.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.