Pilar Calvo GómezJunts
Diputada
«De nuevo, aguantar la posición ha hecho posible que la primera gran reforma de la dependencia en veinte años signifique una relación económica más justa entre el Estado y Cataluña y de la que se van a beneficiar todas las comunidades autónomas. En Junts no podíamos seguir aceptando que en Cataluña hubiera 80 000 personas en lista de espera para una prestación a la que tienen derecho y, como decíamos en el punto anterior, que el año pasado murieran 10 000 personas esperando dicha prestación. Era una cuestión de dignidad tras veinte años asumiendo el 70 e incluso el 80 % del costo de la dependencia. Esta situación arruina cualquier departamento de servicios sociales. Es una situación perversa, como decíamos, porque el Estado obliga a las comunidades autónomas a cubrir unas prestaciones, pero no aporta los mismos recursos. Eso se ha terminado. A partir de ahora, tendrá que aportar el 50 %. Pero en la tramitación hemos sufrido el chantaje emocional del Gobierno español. Éramos los malos de la película porque no les aprobábamos un texto que, insistimos, era inaceptable. Solo lo hemos hecho -aprobarlo?- cuando han aceptado nuestras condiciones, sin chantaje emocional que valga. Porque ¿cómo se atreven a hacernos chantaje emocional cuando son miembros de un Gobierno que, por ejemplo, se niega a reducir el IVA de los aparatos destinados a mejorar la vida de las personas con discapacidad? Un enfermo de ELA, por ejemplo, que necesita una táblet para comunicarse con otros, tiene que soportar el 21 % de IVA. El Gobierno de Sánchez también ha negado a los usuarios de perros guía la deducción de los gastos de alimentación y cuidados veterinarios, cuando estamos hablando de un coste estimado para el Estado que es inferior a un millón de euros anuales. Pues estas dos enmiendas forman parte de las veintidós que nos vetaron. Basta ya de decir que somos la economía que más crece mientras tienen la empatía en números rojos.»
Fragmento 6 de 9 de esta intervención.