29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Jordi Salvador i DuchERC

Diputado

«En primer lugar, la memoria. La ley nació con una gran promesa y una caja vacía. Los recortes de 2012 acabaron de vaciarla, o, mejor dicho, las políticas de 2012 acabaron vaciándola. El resultado ya lo conocemos todos: listas de espera crónicas, prestaciones de miseria y familias -mujeres, sobre todo?- haciendo gratis el trabajo que el Estado no pagaba. Una ley sin financiación no es un derecho, es una declaración de intenciones, y con declaración de intenciones no se ducha nadie, no se viste nadie y no se cuida a nadie. Por eso este grupo ha puesto una condición que es innegociable: sin dinero no hay voto. Y el dinero está -lo he explicado antes?-, firmado el 14 de junio con el ministro, cumplido por el Consejo de Ministros y vigente desde el 1 de julio. Contaremos con su palabra, honramos esa palabra. Por primera vez en veinte años los derechos vienen con dinero; no suficiente, pero vienen con dinero. ¿Qué cambia esta ley en la vida real? La teleasistencia ha sido un derecho para todos -importante?-; la ayuda a domicilio incluirá que te acompañen al médico y a comprar; una vecina y un amigo podrán ser reconocidos como cuidadores sin convivir -y esto es importante?-; se acaban las contenciones como rutina... (Rumores.-Varias señoras y señores diputados chistan pidiendo silencio.?-Pausa). Estamos hablando de la ley de dependencia.»

Fragmento 6 de 9 de esta intervención.

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