Júlia Boada DanésSumar
Diputada
«(Coloca un reloj de arena sobre la tribuna de oradores). Gracias, presidente. Quiero empezar mandando un saludo a las personas que siguen este debate desde la tribuna de invitados y desde la sala Cánovas. Esta reforma es vuestra. Son muchas las veces que, militando en el movimiento feminista, hemos debatido y reflexionado en torno a la afirmación de que el cuarto pilar del estado del bienestar son las mujeres. Esta pata, que corresponde a la de los cuidados y apoyos, es el trabajo reproductivo que asegura el trabajo productivo y que tradicionalmente han desarrollado las mujeres en la esfera privada. Absolutamente todas las personas -la humanidad?- necesitamos ser cuidadas a lo largo de nuestro ciclo vital. Y también cuidamos, como seguramente está haciendo ahora mismo nuestro compañero Lander Martínez, ponente de esta ley, con su recién nacido y con su pareja, a quienes mandamos un abrazo desde aquí. (Aplausos). El avance de la democracia ha ido logrando, poco a poco y con muchos parches y déficits de cuidados, que las instituciones públicas se hagan cargo de dar respuesta a esta necesidad humana y que no solamente lo hagan las mujeres de la familia. En este avance a trompicones del estado del bienestar como garante de cuidados y apoyos, hoy nos toca dar la zancada de gigante, significa la refundación del sistema de cuidados y apoyos, pasar de un sistema caduco, arraigado en el asistencialismo, a otro que desinstitucionaliza los cuidados y apoyos. Esta es la vocación de la reforma de estas dos normas y del incremento estructural tan significativo de los recursos disponibles que hemos debatido en el punto anterior. Proponemos actualizar un sistema que tenga todas las herramientas para afrontar los nuevos desafíos de una sociedad que celebra la democratización de la longevidad como éxito del progreso, pero a la que hay que responder con un sistema del bienestar capaz. Atender a más gente y atenderla mejor, con profesionales mejor retribuidas y valoradas, son los pilares de esta reforma. Con el real decreto ley de financiación de la dependencia, el Gobierno ha hecho su parte, incrementando significativamente y de forma estructural el presupuesto. Ahora les toca a las comunidades autónomas, que son las que gestionan y las que pilotarán este cambio de modelo. A partir de ahora se pueden dar las condiciones para dar mejor cuidado a las personas: más horas de ayuda a domicilio, mejores prestaciones y complementariedad de estas. Destaco dos cambios que están en el tejado de las comunidades autónomas y sobre los que ya no hay excusas. Una reducción y ordenación significativa de los copagos para garantizar que nadie se queda fuera por no poder afrontar los costes del cuidado y unas condiciones laborales más dignas para las profesionales -la mayoría mujeres?- que cuidan. El dinero está sobre la mesa, ahora les toca a las comunidades autónomas mejorar las condiciones salariales y dignificar su trabajo. (Aplausos). Nuevas licitaciones, nuevos conciertos, más ratios. Porque un estado del bienestar robusto nos obliga a construir un sistema que responda a las necesidades tanto de las personas que reciben cuidados como de quienes cuidan. Y así lo hacemos hoy, también con la reforma de la ley de discapacidad, mandato derivado del cambio del artículo 49 de la Constitución, normativa esencial para el reconocimiento de derechos de los más de cuatro millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad. Hoy también votamos y reforzamos de manera integral los derechos laborales de las personas con discapacidad garantizando el acceso, la permanencia y unas condiciones dignas en el empleo o su expulsión del mercado laboral. Hoy decidimos si establecemos las bases para un cuidado cercano y en comunidad basado en derechos, autonomía personal y vida independiente o si seguimos planificando macrorresidencias. Si aprobamos nuevos servicios, respuestas más flexibles, con menos burocracia, que permitan una atención centrada en las personas y desde las comunidades para que todas y todos podamos controlar nuestros proyectos de vida hasta el final de esta. Porque de esto se trata, de poder elegir. 'Nada sobre nosotras sin nosotras', este es uno de los grandes lemas que reivindican. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.