Enrique Fernando Santiago RomeroSumar
Diputado
«Señora presidenta, voy a apartar la 'cara del sol' para que no me deslumbre, porque me han dejado ustedes impresionado. (Rumores). Tras cinco minutos entre los dos bla, bla, bla, insultando ad hominem, insultándome a mí, lo que ha quedado claro es que ustedes pretenden convertir en delito las ideologías distintas a la de ustedes. (Aplausos). Ha quedado claro que ustedes no son demócratas (rumores) y, francamente, tampoco entiendo cómo pueden llegar a tener dentro tantísimo odio. (Risas.-Rumores.?-Aplausos). No lo entiendo. En los años que llevo aquí lo que he constatado es que cada vez que un portavoz de la derecha se queda sin argumentos, recurre al listado ya famoso y manido del insulto anticomunista primario, básico. La verdad, lamentable, repetido hasta la saciedad. Si tuvieran argumentos, me imagino que no me darían tanta importancia, pero ya que ustedes me dan la importancia, pues, sí, lo confieso: soy comunista, secretario general del Partido Comunista de España. Un partido heroico. (Aplausos.-Risas). Un partido... (Rumores). ¡A callar! (La señora Álvarez de Toledo PeraltaRamos: ¡Libertad de expresión!?-La señora Acedo Reyes: ¡Esa es la libertad!-El señor Gallardo Barrena: ¡Libertad!).»