Juan José Aizcorbe TorraVox
Diputado
«Ese ha sido el trigo, pero, como advirtió San Agustín, junto al trigo también crece la cizaña. La han sembrado quienes han enfrentado a los mutualistas, han repartido credenciales de pureza y han acusado de traición a quienes se apartaban de su estrategia mientras callaban ante los vetos del Gobierno, al que han servido y protegido. Vetos que parece que algunos ni siquiera se han leído a tenor de algunas de las intervenciones que acabamos de oír. Los hechos son bastante más tercos que la demagogia. Kipling llamó al triunfo y al fracaso los dos impostores. Algunos han estado empeñados en buscar vencedores y vencidos cuando aquí la única victoria digna de ese nombre sería que ningún mutualista quedase injustamente excluido. (Aplausos). Por eso hablamos de prioridad nacional. El dinero público, malgastado en gastos inútiles o en agendas ideológicas, acaba faltando cuando llega el momento de cumplir las obligaciones contraídas con nuestros trabajadores y profesionales. La reconstrucción nacional comienza por atender a los nuestros, a los de casa. El texto resultante mejora de manera efectiva la situación de gran parte de los mutualistas, aunque todavía deja a otros fuera y no debemos ignorarlo. Rechazar ahora las modificaciones introducidas por el Senado no recuperaría la propuesta que VOX ha defendido desde el principio. Nos devolvería, en cada caso, al texto contradictorio y pacato que salió del Congreso. La aplicación de esta ley se perfilará también en su desarrollo reglamentario. Allí tendrán que resolverse algunas de las cuestiones que el texto deja abiertas, sin reducir por esa vía el alcance de lo que hoy quede aprobado. Estaremos vigilantes. Quienes quedan fuera merecen nuevas respuestas legislativas sin perjuicio de los derechos que puedan hacer valer. Su pretensión no es menos justa. Nos excluye una objeción presupuestaria del Gobierno que ni siquiera ha concretado debidamente.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.