Josep Maria Cruset DomènechJunts
Diputado
«Moltes gràcies. Muchas gracias, presidente. Estamos ante una propuesta de dos enmiendas a la totalidad con el único propósito de impulsar la acción recentralizadora del Estado fruto, sobre todo, de la visión anticatalana de los promotores de estas dos enmiendas. El FLA es un artefacto que, tal como fue diseñado, no hubiera tenido que existir nunca. El FLA es un invento del Gobierno del Partido Popular en su momento para someter la voluntad política de las comunidades autónomas y especialmente la de la Generalitat de Catalunya. El FLA es una muestra más de cómo los Gobiernos españoles -mande quien mande, sea el color político que sea el que gobierne- aprovechan cualquier ocasión para ahogar a los catalanes. En este caso, para ahogar al Gobierno de la Generalitat con una mano, mientras que con la otra le obligaban a mendigar las ayudas de los recursos del FLA. Eso es así porque, en la práctica, el FLA no corregía la falta estructural de recursos de las comunidades autónomas ni aportaba transferencias a fondo perdido. El FLA convertía las necesidades de dinero en un momento de crisis económica y financiera global en la oportunidad de imponer la tutela del Ministerio de Hacienda: más intereses, condiciones fiscales extremas, planes de ajuste, controles adicionales, etcétera. Cataluña fue quien más tuvo que acogerse a este mecanismo, necesitando más de 70 000 millones de euros. Llegados aquí, la pregunta del millón es ¿por qué fue así? ¿Cómo puede ser que Cataluña, representando un 20 % del producto interior bruto del Estado español, fuera la que más necesitara la colaboración del mecanismo del FLA? A la pregunta de ¿por qué fue así? la respuesta es evidente: porque el expolio fiscal continuado y la infraejecución constante de los presupuestos del Estado nos asfixia económicamente hasta el punto de no tener capacidad de respuesta ante una crisis económica, de tener todos los recursos comprometidos para poder garantizar la mínima calidad de los servicios en el día a día. Resulta que, siendo de los que más pagan en forma de impuestos al Estado español, después somos los que nos encontramos en la cola a la hora de recibir recursos; por lo tanto, con menos capacidad para atender las necesidades de nuestros ciudadanos en el día a día; y, obviamente, aún más en los momentos de emergencia. ¿Dónde está la perversión de esta situación? ¿Dónde estaba la perversión del FLA? Bueno, en que el Estado cogía el dinero que pagábamos los catalanes en forma de impuestos, nos los dejaba de nuevo en forma de financiación excepcional y, después, nos los hacía devolver con intereses que también pagábamos los catalanes. Miles de millones de euros en forma de intereses que tuvimos que pagar por nuestro propio dinero. Más perverso, imposible.»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.