Manuel Arribas MarotoPSOE
Diputado
«Gracias, presidente. Buenas tardes ya, señorías. Antes de entrar en el fondo de esta petición, creo que conviene empezar por algo más que elemental, y es decir verdad y aclarar quién tiene las competencias en materia de prevención y extinción de incendios forestales, porque, escuchando algunas de las intervenciones que me han precedido, pareciera que estas gestiones dependen del Ministerio de Transición Ecológica, y no es así. La Ley de Montes lo detalla de forma bastante clara. Son las comunidades autónomas las que elaboran y aprueban los planes anuales de prevención. Su responsabilidad es la vigilancia y la extinción de incendios forestales. Son las comunidades autónomas las que organizan sus dispositivos, las que determinan cuáles son los medios necesarios, y también son las que dirigen ordinariamente la extinción. El Estado, señorías, colabora, coordina y pone los medios extraordinarios cuando son necesarios, y este año una vez más hemos visto cómo ha sido hacerlo en demasiadas ocasiones. Yo creo que ninguno de los que estamos aquí se sorprende cuando decimos que España está viviendo una campaña extraordinariamente grave. El 17 de agosto se habían contabilizado cuarenta y dos incendios, se habían arrasado más de 223 000 hectáreas. Hemos visto arder Guadalajara, Huelva, Zaragoza, Huesca, Zamora, Segovia, León, Madrid y Ávila. Y permítanme que me detenga en Ávila, porque es mi provincia y allí hemos conocido muy de cerca esta tragedia: Burgohondo, Navaluenga, El Barraco, El Tiemblo, Cebreros, El Hoyo de Pinares, San Juan de la Nava, Villanueva de Ávila, Fresnedilla, Gavilanes, Higuera de las Dueñas, La Adrada, Navahondilla, Pedro Bernardo, Piedralaves, Santa María del Tiétar, Sotillo de la Adrada, Casavieja, Casillas y Mijares. Seguramente, a ustedes ni les suenen, pero detrás de cada uno de los nombres de estos municipios hay personas, hay familias, hay viviendas, hay explotaciones ganaderas, hay recuerdos y hay proyectos de vida; hay pueblos enteros que han vivido pendientes de las llamas, pendientes de la dirección del viento. Y los que, por desgracia, hemos vivido cómo se quemaba nuestra provincia hemos podido comprobar de primera mano el miedo, la incertidumbre y la desesperación de nuestros vecinos, muchos de ellos voluntarios que se echaron al monte para salvar sus casas y sus fincas. Y en este momento quiero recordar a dos personas, a dos amigas, Soraya y Vanessa, las alcaldesas de Mijares y Casavieja, preocupadas, sin voz, casi sin lágrimas, pendientes de cada llamada, pendientes de cada vecino y de cada decisión, porque cuando uno es alcalde sabe perfectamente lo que es que sus vecinos le miren esperando una respuesta, aunque muchas veces sepan que no la tienes. Cuando tu pueblo está en peligro, cuando tus vecinos tienen que abandonar sus casas y no saben hasta dónde van a llegar las llamas, es imposible no sentir como propio el miedo y la angustia de tu gente. Por eso, cuando hablamos en esta Cámara de incendios deberíamos hacerlo con rigor, pero, sobre todo, con respeto hacia quienes los han sufrido.»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.