Alberto Ibáñez MezquitaSumar
Diputado
«Moltes gràcies, senyora presidenta. Bon dia, companys i companyes. Hoy centramos la Diputación Permanente en cómo mejoramos y garantizamos tanto nuestra seguridad como la soberanía, y creo que a nadie se le escapa que ambas explican bien los últimos acontecimientos geopolíticos de nuestro país, particularmente en el tema energético. Por una parte, sobre el ataque híbrido de Marruecos a Ceuta, de una enorme complejidad, este tiene dos posiciones claras: por un lado, la de aquellos que defendemos los derechos humanos y la no externalización de fronteras, y, por otro, la de aquellos, como el señor Figaredo, que lo que piden es cazar a niñas, jóvenes y adultos como animales. (El señor Figaredo ÁlvarezSala: ¡Qué dices!). Así, pues, señorías, creo que hay que saber cuál es el lado correcto de la historia. Y, por otra parte, la traición del Partido Socialista a un acuerdo de investidura y a la tradición ecologista del Gobierno de coalición, alargando sin consenso la vida de Almaraz. Señorías, llama la atención que, mientras que no ha habido tiempo durante veintiséis días para que el presidente hable sobre la realidad de Ceuta, el 14 de agosto -porque el 15 quedaba feo- pudiera tomar una decisión trascendente, que cambiaba la política energética del Gobierno, como es alargar la vida de la central nuclear de Almaraz. (El señor Mariscal Anaya: ¡Muy bien!). Pero creo que la 'agosticidad' les delata, y es que no hay ningún argumento técnico, científico ni de interés general para poder hacerlo; tampoco Ormuz, señorías. Y es que, en todo caso, esto podría señalar -y lo disimulan algunos- el interés de Trump, Netanyahu y el rey de Marruecos para desestabilizar Ceuta y controlar otras rutas comerciales.»
Fragmento 1 de 5 de esta intervención.