Diputado
«Por último, señorías, lo que haré para evitar que esto ocurra de nuevo es garantizar la presencia del Estado. Lo primero es reconstruir un Estado fuerte para que sea respetado dentro y fuera. Solo después podremos hablar, en segundo lugar, de la política migratoria, que hay que cambiarla por completo. ¿Qué hay de humano en que la gente se juegue la vida y demasiadas veces la pierda? Acabamos de conocer que hay ochenta personas muertas en un cayuco a la deriva en la proximidad de las aguas canarias. ¿Qué hay de humano en el descontrol que permite la entrada, junto a quienes huyen de la miseria, de personas que huyen de la justicia? ¿Qué hay de humano en consentir flujos que alteran la convivencia nacional? ¿Humanidad? Humanidad es gestionar bien, es abrir las vías legales, es acabar con las regularizaciones masivas e incondicionadas y exigir la integración. Es que las fronteras sean fronteras, es decir, un paso digno, ordenado y legal. En tercer lugar, recuperar la política firme y sensata con Marruecos. Buscaremos una relación estable y leal, transparente y recíproca, y en esa relación debe quedar claro que Ceuta y Melilla son España. No es una cuestión pendiente ni una cuestión negociable: son España y, en coherencia, España tendrá capacidad autónoma para proteger sus fronteras. (Aplausos). España no subcontrata su soberanía a nadie. En cuarto lugar, esclareceremos completamente el caso Pegasus. Nunca más habrá una sombra de duda sobre la libertad del presidente del Gobierno de España. Por cierto, ahora que va a sacar un dosier sobre lo que ha ocurrido, supongo que en ese dosier estarán las conversaciones de Pegasus. (Aplausos.-Un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Bravo!). Y, por último, las grandes decisiones en política exterior serán debatidas en este Parlamento.»
Fragmento 8 de 9 de esta intervención.