Aina Vidal SáezSumar
Diputada
«Pero luego, señorías, está el señor Figaredo, más allá incluso de todos ustedes. Quiero detenerme, porque hay cosas que no pueden pasar como una barbaridad más. José María Figaredo, diputado del Congreso de los Diputados, ha hablado de cazar migrantes, de cazarlos uno a uno. No es un anónimo escondido detrás de una cuenta de X ni tampoco de WhatsApp, es un diputado de las Cortes Generales que ha decidido utilizar esta tribuna que le proporciona nuestra democracia para hablar de seres humanos como si fueran animales. Él sabe perfectamente por qué utiliza esa palabra, lo sabe. Cazar no es una propuesta migratoria, señorías, ¡claro que no! Ni tampoco una política de fronteras ni tampoco una medida de seguridad; es una manera de deshumanizar. Primero son ilegales, luego invasores, luego enemigos, luego una plaga y ahora piezas que se pueden cazar -como lo hicieron ya en Torre Pacheco, por cierto-. Se les borra el nombre, luego el rostro y su condición de personas y de seres humanos. Mientras VOX hablaba de cazar a personas, en Ceuta había seres humanos durmiendo sobre la arena -¡sobre la arena!-, seres humanos, niños y niñas sin comer. ¿Y ustedes hablan de invasión? Hay que ser desgraciado. Si quiere la señora presidenta puede eliminar esto del Diario de Sesiones, pero yo no me voy de aquí sin decírselo a ustedes. (Aplausos). Había personas tratando de impedir que otros seres humanos pudieran siquiera comer. ¿Qué tipo de invasión es esa? ¡Por el amor de dios! Hemos visto atacar y quemar lugares improvisados con telas y palos donde intentaban dormir. Es así y, por eso, quiero preguntarles: ¿hasta dónde quieren llegar?, ¿hasta que maten a alguien?, ¿hasta dónde quieren llegar sus señorías que ahora se esconden y miran el móvil? No digan después que las palabras no tienen consecuencias, porque las tienen. Si un diputado señala una presa, algún troglodita puede entender que tiene permiso para salir a cazar. Claro que sí. Y el problema del Partido Popular, y de usted, señor Feijóo, es que en lugar de apagar ese fuego, se arriman al ascua para intentar calentar un poquito su cuerpo, a ver si así sacan cuatro votos manchados de la ultraderecha. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 5 de esta intervención.