Patxi LópezPSOE
Diputado
«Señor Feijóo, usted no defrauda, usted siempre ha sido fiel a esa línea política. A usted le encanta insultar, le encanta descalificar, pero ¿sabe aportar? (El señor Hernando Fraile: Patxi, no te ha dicho nada todavía). La cuestión es: ¿será capaz de poner alguna vez, alguna, algo de razón, algo de humanidad en sus palabras, o mejor aún, en sus convicciones? Porque antes, en alguna ocasión lo hacía. No sé si fue un desliz suyo, pero yo me acuerdo de una. (El señor Hernando Fraile: ¡Vamos Patxi!). Verán -si deja el señor Hernando de hacer su parafernalia permanente-, en septiembre de 2015, el mundo entero contempló una imagen que seguro que ninguno de nosotros ha olvidado: Aylan Kurdi. Tenía tres años. Una camisa roja y un pantalón azul. El cuerpo de un niño tendido en una playa turca. Y durante unas horas desaparecieron las estadísticas, desaparecieron las cuotas, las discusiones burocráticas y las fronteras. (Una señora diputada: Vomitivo.-Rumores). Y quedó una realidad tan sencilla como cruda: había muerto un niño. Y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, habló de un problema de emergencia humana y social. Anunció que Galicia estaba dispuesta a recibir a 300 refugiados sirios sin ningún inconveniente. Incluso dijo que, si eran necesarias más plazas, se buscarían más, y un día después añadió: la Xunta de Galicia estará a disposición de las políticas humanitarias siempre. Siempre. Y defendió una política migratoria coherente, humanitaria y sensata. Yo no vengo aquí a reprocharle esas palabras, vengo a reivindicarlas. Porque tenía razón, tenía razón cuando habló de emergencia humana. Tenía razón cuando pidió humanidad y sensatez. Tenía razón cuando puso recursos públicos a disposición de los que huían. Lo difícil es explicar qué ha ocurrido desde entonces. Porque en el 2015 ya había inmigración irregular, ya había mafias, ya había fronteras desbordadas, ya había problemas de seguridad. Los refugiados sirios no llegaron ordenadamente a una ventanilla. Huían, cruzaban fronteras, arriesgaban vidas. Sin embargo, Feijóo no dijo entonces que se marchen todos. Dijo emergencia humana y social. No habló de buenismo, habló de una política humanitaria sensata. Por lo tanto, la pregunta es sencilla: ¿qué ha cambiado? ¿Ha cambiado el valor de la vida de un niño? ¿De las vidas de las niñas que están solas hoy en Ceuta? ¿Ha desaparecido nuestra obligación de controlar fronteras? ¿Han desaparecido las mafias? ¿Ha desaparecido la inmigración irregular? ¡No! Lo que ha desaparecido es aquel Feijóo y aquel Partido Popular, y quizás la explicación tenga solamente tres letras: VOX. Sí, ese es el problema. Cuando uno deja sus valores en manos de quien no tiene ninguno, como VOX -y hablo de valores y de principios, que se tienen o no se tienen-, esto es lo que pasa.»
Fragmento 5 de 6 de esta intervención.