Diputado
«Señorías, el pasado 16 de noviembre, Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno, pero no porque ganara las elecciones. Déjenme que sea tremendamente claro: Sánchez compró los votos que no le dieron los españoles en las urnas ofreciendo impunidad a unos delincuentes. Esa es la operación que usted tuvo la obligación de cerrar. Sánchez logró ser investido presidente porque se sometió a un chantaje: si borras nuestros delitos -le decían desde ahí-, te haremos presidente. Y lo hicieron y ustedes están cumpliendo su parte, que es borrar esos delitos a través de la ley de amnistía. Así de sencillo, así de burdo, y -permítanme la expresión- así de asqueroso. (Aplausos). Un chantaje en el que usted, como ministro, ha tenido un papel tremendamente protagonista, señor Bolaños. Usted ha logrado que España sufra una auténtica anomalía democrática: que tengamos un Gobierno pactado en Ginebra, fuera de España, controlado por un mediador salvadoreño experto en guerrillas, que no es poco, y ha llegado al poder ofreciendo impunidad a condenados por corrupción, por malversación y por presunto terrorismo. Puede estar, señor Bolaños, tremendamente orgulloso de su trabajo. Por eso, ha sido nombrado ministro, ministro de la amnistía, el ministro para la erosión democrática de España, el portavoz de la degradación institucional de nuestro país. Ese es usted y ese es el papel que le ha encargado Pedro Sánchez para los próximos cuatro años. Esa es la verdadera función de su ministerio y de su departamento. Es usted el comisario político de Puigdemont aquí en esta Cámara (aplausos), encargado de coordinar el Ejecutivo, de controlar el Legislativo a través de quien preside esta Cámara y de presionar al Poder Judicial en función de los designios de un prófugo escapado de la justicia española; un prófugo del que este lunes decía la ministra Calviño: me pide el cuerpo que sea juzgado. Lo decía Calviño esta misma semana en los medios de comunicación. No, no, señora Calviño, no se lo pide el cuerpo, lo pide el Tribunal Supremo (un señor diputado: ¡Bien!), y ustedes en el Gobierno deberían respetarlo, pero no lo hacen. Lo pide la justicia española, que no pudo juzgarlo porque se escapó de nuestro país; lo pide el principal socio del Gobierno y, desde luego, eso es lo que no está ocurriendo. Miren, esto no es normal en una democracia europea por mucho que ustedes traten de revertirlo de normalidad. Con este señor han pactado ustedes una amnistía que convierte en culpable al Estado, que tritura la separación de poderes y que humilla profundamente a la sociedad española; una ley escrita de puño y letra de los delincuentes que se van a beneficiar de ella, señor Bolaños. Usted, usted era el mediador, usted era el intermediador. Esta es una ley ilegal y es una ley inconstitucional; una ley que asume, palabra por palabra, el relato independentista. ¿Usted también piensa, como alguno de sus compañeros de Consejo de Ministros, que los jueces son fachas con toga? ¿Lo piensa? Mire, ayer Pere Aragonès los amenazaba, a través de la prensa internacional, y les decía: o aceptan un referéndum o no se garantizará la estabilidad de gobierno. ¿Tendremos referéndum, señor Bolaños? ¿También van a pasar por esa posición? Si me dice que nunca lo habrá, los españoles empezaremos a preocuparnos, porque siempre nos han mentido cuando les hemos preguntado. (Aplausos). ¿Les ha quedado algo por entregar? ¿Hay algo que no estén dispuestos a vender por siete votos? Creemos que solo hemos conocido la punta del iceberg de los pactos que usted ha firmado con Junqueras y con Puigdemont, pero no sabemos nada del pacto encapuchado que ha formado con Otegi. Hoy sí, hoy sabemos ya que parte de la moneda de cambio es entregar la alcaldía de Pamplona. Lo único que sí sabemos es que los de Otegi ya le han dicho claramente que ellos no dan sus votos gratis y ustedes han hecho hoy el primer pago. ¡El primer pago! (Aplausos). Y si no han sido capaces de poner esto en papel, qué miedo, señor Bolaños, todo lo que ustedes hayan podido pactar y que no conocemos.»
Fragmento 2 de 5 de esta intervención.