Ione BelarraPodemos
Diputada
«Pero, volviendo a Daniel y María, vamos a seguir con las cuentas. De los 22 664 euros que teníamos, después de descontar la vivienda y lo que pagan por los niños en un curso escolar, menos 8700 euros simplemente por llenar la nevera, les quedan 13 964 euros. Vamos regular: me lo reconocerá ministro. Además, con 80 euros de factura de la luz, 150 euros de gas -pasando el invierno con batamanta dentro de casa-, 40 euros de internet y 95 de gasolina, nos ponemos en 4380 euros al año. Les quedan menos de 10 000 euros para pasar una semana de vacaciones en Alicante, acoplarse el resto del verano en la casa del pueblo con los abuelos -porque en Madrid hace un calor absolutamente insoportable- y, sobre todo, menos de 10 000 euros, vicepresidente, para rezar. Rezar para que no pase nada: que nadie se ponga enfermo; que no haya una persona dependiente en la familia; que no se rompa la caldera, porque el casero no para de poner pegas para arreglarles cualquier cosa dentro de su vivienda; que los niños no tengan ninguna caries; incluso que no se case nadie en la familia -por favor, que no se case ni un familiar ni un amigo porque es absolutamente inasumible-. En cuanto a salir a cenar con tu pareja, ir a tomarte unas cañas, ir al cine o el teatro -¿qué era eso, vicepresidente?-... Comprenderá que la situación se pone cruda, y hablamos, vicepresidente, de una familia que ingresa 48 000 euros al año. ¿Qué pasa con las familias monomarentales? ¿Qué pasa con las familias que tienen una persona dependiente? ¿Qué pasa con quien tiene una persona en paro, con quien tiene que mantener a una familia en otro país, en su país de origen? Es imposible. No sé cómo explicárselo ya. ¡Es imposible! La gente no puede vivir así.»
Fragmento 6 de 9 de esta intervención.