Eloi Badia CasasSumar
Diputado
«Señora vicepresidenta, hoy usted tenía una oportunidad única para explicar por qué con la prórroga de Almaraz ha tirado por la borda el PNIEC y el acuerdo de Gobierno. No nos ha dado ni una sola razón de peso, porque no la hay. La prórroga de Almaraz no resuelve los principales problemas que tiene el PNIEC. En rehabilitación de viviendas solo se ha hecho la mitad de lo previsto. En vehículo eléctrico y almacenamiento, solo un tercio. Tenemos una red que no puede asumir nueva demanda. El 99 % de la red de transporte y el 88 % de la de distribución están sin capacidad. Decenas de miles de millones de inversiones industriales en renovables y en almacenamiento están paralizadas. Desde el acuerdo de cierre de 2019, instalamos 40 000 megavatios renovables, treinta y ocho veces Almaraz I, y consumimos un 9 % menos de electricidad que en 2008. Según Fabra, consejera de Red Eléctrica, en ninguna simulación hay un riesgo de suministro sin Almaraz. Lo que nos falta no es generación, nos falta red, almacenamiento y espacio para integrar las renovables. Una prórroga es la peor medida posible. La energía nuclear mantiene secuestrado el 20 % de la demanda y, con las renovables llegando al 70 %, ejerce de tapón a la transición. La primera hora con precios negativos fue en 2024 y hoy superamos las 1100 horas. Los vertidos han pasado de 700 gigavatios hora a 5500. El sistema está colapsando y su decisión pone en riesgo 26 000 millones en inversiones renovables. Este año la instalación de renovables se ha desplomado. ¿Quién va a invertir en un mercado cerrado? Las primeras en desinvertir drásticamente han sido Iberdrola, Endesa y Naturgy. ¿Para qué invertir en vertidos y precios negativos si el sol les blinda el negocio del pasado? Los estudios apuntan también que un freno del 50 % en renovables provocaría una subida del precio del 24 %. Lo que encarece la luz no es cerrar las nucleares, sino retrasar las renovables.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.