Diputado
«Yo le he interpelado para que usted me hable de la crisis que padece la justicia desde que Pedro Sánchez ha llegado al Gobierno, y usted a eso no ha dedicado ni uno solo de los doce minutos que ha tenido en su intervención. El Tribunal Supremo ha anulado el nombramiento de Dolores Delgado por desvío de poder. ¿Quiere decirme algo? Espero que lo haga en el turno de réplica. El Consejo General del Poder Judicial se opone por primera vez en la historia al nombramiento del fiscal general del Estado diciendo que no es apto. Espero que me responda en su turno de respuesta. El Supremo ha anulado el nombramiento de la exministra Magdalena Valerio como presidenta del Consejo de Estado. Tiene usted la obligación de contestar, que es para lo que lo hemos citado aquí. (Aplausos). Es usted el ministro de la amnistía, le guste o no, y el comisario político de Puigdemont en esta Cámara, es así. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). En la sesión de ayer sucedió algo muy curioso, que posiblemente ha pasado desapercibido, en la votación de la ley de amnistía. Fue revelador. Cuando salió adelante la votación con 178 votos a favor y 172 en contra, solo aplaudieron los independentistas, no aplaudían los socialistas, que eran los autores de la iniciativa (aplausos); decían que era una gran ventaja para la convivencia en España y, sin embargo, no aplaudían. ¿Y sabe por qué? Porque a ustedes esto también les da mucha vergüenza. Esto no se hace ni por convivencia ni por nada de todo eso, esto se hace por conveniencia, esto se hace por interés, esto se hace porque al Partido Socialista, desde que lo dirige Pedro Sánchez, le quedan muy poquitos escrúpulos.»
Fragmento 4 de 5 de esta intervención.