Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-RamosPP
Diputada
«Ni tampoco sobre el ministro Albares. ¡Tanta condecoración para tan poco coraje! Mi objetivo es hoy otro. Vengo a combatir un mal todavía peor que este Gobierno: la resignación, la idea de que Ceuta y, por tanto, España están condenadas. No lo están. Les hago, señorías, una pregunta, la única que importa: ¿qué estamos dispuestos a hacer si Marruecos vuelve a invadir Ceuta? El Gobierno ya ha respondido: nada. Nosotros respondemos: todo (aplausos), todo lo que un Estado debe hacer para defender su soberanía, proteger su territorio y garantizar sus fronteras. Primero, decir la verdad: lo que vemos en Ceuta no es una crisis migratoria, es una invasión, no una invasión convencional, sino una invasión híbrida. Entre quienes cruzaron, habrá víctimas, claro; entre quienes los empujaron, no; y eso desplaza el debate de la inmigración a la soberanía. La cuestión es muy concreta: ¿puede consentirse que un Estado extranjero abra una frontera española, lance contra ella a 70 000 personas y obtenga a cambio impunidad y ventajas políticas? Rotundamente, no. Marruecos nos impone un chantaje perverso: o rendidos o desalmados. Quiere hacernos rehenes de nuestros propios principios, pero el dilema es falso: la piedad no obliga a la indefensión, el derecho no impone la rendición. Se lo decimos a Marruecos con autoridad y sin rodeos: Ceuta y Melilla son España (aplausos), no se negocian, no se comparten, no habrá cosoberanía. Las amenazas pueden ser híbridas, la soberanía no. Y ninguna agresión obtendrá recompensa política; al revés, tendrá respuesta. Marruecos entiende perfectamente el lenguaje de la firmeza, el problema es que Sánchez solo habla el dialecto de la sumisión.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.