Gerardo Pisarello PradosSumar
Diputado
«Gracias, presidente. Sin sorpresas. Escuchar al PP y a VOX hablar de políticas de vivienda es sumirse en el esperpento de ValleInclán, porque aquí o se combinan los elogios a las viejas políticas franquistas del yugo y la flecha o, si no, el eterno retorno a las políticas del pelotazo urbanístico y de la corrupción del Partido Popular, aderezadas siempre, eso sí, con el clasismo y el racismo propios de los partidos de señoritos o de los grandes rentistas. Con VOX, ya lo sabemos: si suben los alquileres, culpa de los migrantes; si falta vivienda, culpa de los migrantes o de los rojos o de los separatistas o de las personas LGTBI o de los nietos de los represaliados franquistas, que ni siquiera tienen derecho al voto. Y la propuesta, ya la sabemos, ya nos la avanza siempre el egregio sobrino del corrupto Rodrigo Rato: lo que hay que hacer es salir a cazar a los más vulnerables, dejando libres, eso sí, a los buitres, a las hienas, a los tiburones, que acaparan cientos, miles de viviendas, mientras que la gente que vive de su trabajo -?que se llaman Fátima, Maricarmen, Lamine o Manel- tiene que dedicar más de la mitad de su salario a poder pagar un alquiler. (Aplausos). ¿Y qué decir, señorías, del Partido Popular? Llevan toda la legislatura sumidos en la nostalgia de las políticas del todo urbanizable de Aznar, de los pelotazos urbanísticos y la corrupción rampante para enriquecimiento personal y financiación ilegal. Este domingo lo pudimos ver en Salvados, en esa retrospectiva dedicada a Rita Barberá, donde pudimos volver a recordar lo que era aquella época de oro, con Camps, con Fabra, con Zaplana, condenados por casos de corrupción que remitían inequívocamente a ese modelo urbanístico que todavía quieren reeditar.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.