Rosa Quintana CarballoPP
Diputada
«Por tanto, compartimos el objetivo, pero precisamente porque estamos hablando de profesionales sanitarios, este debate no puede separarse de una pregunta mucho más amplia: ¿qué política de recursos humanos está desarrollando el Ministerio de Sanidad? Porque España no necesita solamente tener buenos profesionales, necesita protegerlos, atraerlos y fidelizarlos. Y los datos deberían preocupar seriamente a la ministra: miles de médicos solicitan cada año el certificado de idoneidad necesario para poder ejercer fuera de España. En el año 2023 se expidieron más de 5500 certificados. Es cierto que solicitarlo no significa necesariamente marcharse, pero debería preocupar a cualquier Gobierno responsable que tantos profesionales contemplen esa posibilidad. (Aplausos). Porque formar un especialista requiere años, esfuerzo y una enorme inversión en recursos públicos. El éxito de una política de recursos humanos no consiste solamente en formar talento, consiste en que el talento quiera quedarse. ¿Cuál ha sido la respuesta del ministerio? Un estatuto marco que debería servir para atraer y fidelizar profesionales y que, sin embargo, ha provocado huelgas nacionales y un rechazo frontal de los médicos. Y ahora conocemos que las objeciones llegan incluso desde dentro del propio Gobierno. Los informes de Hacienda y Economía incorporados al expediente cuestionan la memoria económica y la falta de cualificación de su impacto presupuestario. Cuando los profesionales rechazan su estatuto y hasta dentro de su propio Gobierno cuestionan su planificación económica, quizás debería preguntarse la señora ministra si el problema siempre es de los demás. (Aplausos). Porque tampoco puede responsabilizar permanentemente a las comunidades autónomas de los problemas del Sistema Nacional de Salud. Tenemos un ejemplo donde esa excusa no sirve: Ceuta. Allí, la asistencia sanitaria depende directamente del Estado y, cuando los profesionales alertaron de la enorme presión asistencial, la ministra negó que existiera colapso y llegó a calificar de xenófobo vincular inmigración y enfermedad. Mientras tanto, los propios sanitarios denunciaban sobrecarga y falta de recursos. Señorías, aquellos profesionales merecían ser escuchados, no desacreditados. (Aplausos).»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.