29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Txema Guijarro GarcíaSumar

Diputado

«Existe, además, una cuestión de fondo que en la izquierda debemos plantear con absoluta claridad, señorías. España ha realizado en los últimos años un enorme esfuerzo presupuestario en defensa, muchos pensamos que demasiado. Podemos discutir, y debemos hacerlo, cuáles son nuestras necesidades estratégicas, nuestros compromisos internacionales y nuestras capacidades militares, pero lo que resulta intelectualmente tramposo es ampliar continuamente el catálogo de amenazas y, después, presentar el incremento del gasto militar como una consecuencia inexorable de este catálogo. Primero definimos más fenómenos como amenazas militares, después necesitamos más medios militares para combatirlas y, finalmente, nos explican que aumentar el gasto en defensa era inevitable. Un mecanismo argumental bastante eficiente, casi casi actuarial, por eso, señorías, es tan tramposo. Decía que hay algo todavía más importante. La democracia española se construyó sobre un principio que conviene cuidar: las Fuerzas Armadas están inequívocamente subordinadas al poder civil y sus funciones deben estar claramente delimitadas no solo porque respetamos su función constitucional, sino porque sabemos que las democracias más sólidas son aquellas que mantienen nítidas las fronteras entre la defensa militar, la seguridad interior y la decisión política. Militarizar progresivamente problemas civiles no solo desdibuja esas fronteras, sino que nos retrotrae a otras épocas, épocas que ustedes seguramente añoran, pero que están felizmente superadas. Hoy es la inmigración, mañana será otro desafío (hace el gesto de comillas con las manos) y pasado mañana quizá alguien considere que cualquier crisis suficientemente grave requiere una respuesta militar. Ese camino no conduce a un Estado fuerte, señorías, conduce a una política civil débil.»

Fragmento 4 de 5 de esta intervención.

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