29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Etna Estrems FayosERC

Diputada

«Pero el primer problema no es ya pagar el piso, sino conseguir una hipoteca. Los bancos -lo sabemos perfectamente- financian el 80 % del precio. Para entendernos, un ejemplo. En La Escala el precio medio de una vivienda usada en 2024 era de 290 000 euros. Por tanto, para ese piso había que ahorrar 40 000 euros antes, y a eso había que añadirle impuestos y gastos. ¿Cómo ahorra 40 000 euros quien cobra en torno a los miles de euros... que hemos dicho si tenemos esas cifras? Imaginen, con esta nómina, después de pagar el piso, vivir, la alimentación..., harían falta más de doce años para reunir la entrada solamente; y al final de esos doce años solo tendría la entrada, no la casa. Pero a eso hay que añadir más. Durante doce años la casa ha cambiado de valor. Entre 2020 y 2024 una vivienda en La Escala había subido 32 000 euros, prácticamente la entrada. Por tanto, es una carrera imposible: tú corres, pero el valor de la vivienda corre mucho más rápido que tú. Y el drama no se acaba aquí: mientras tú intentas atrapar el precio, no compites solo con otras familias que también necesitan una casa; compites con sociedades, con inversores, y en determinados territorios -lo sabemos muy bien- también con capital de fuera del Estado, con una capacidad adquisitiva muy superior. No hablo de personas extranjeras que viven aquí, sino de capital extranjero que compra aquí. Son cosas diferentes. Los datos de los notarios son muy reveladores: en 2025 los extranjeros alquilaron más de 22 000 viviendas en Cataluña y pagaron de media por metro cuadrado un precio un 21 % superior al de las compraventas. Y eso solo en municipios costeros y en las islas, porque cuando en un mismo mercado compite el salario de una persona que vive en el territorio con rentas de países con capacidades adquisitivas muy superiores, es evidente que la presión aumenta todavía más. Quizás tendríamos que abrirnos a este debate. En aquellos territorios en los que el acceso a la vivienda está especialmente tensionado, deberíamos estudiar mecanismos que prioricen la compra de vivienda habitual. Tenemos que plantearnos si durante un periodo determinado -cinco años, por ejemplo- tiene sentido que demos prioridad a quien compra una casa para vivir, frente a quien no. Y con eso no quiero decir que no haya condicionantes jurídicos también en esta propuesta, igual que los tiene la suya; digo que tenemos un problema lo bastante grave como para que dejemos de tener miedo de plantearnos cosas que hasta ahora nos parecían impensables o que pueden parecer revolucionarias, porque el resultado del modelo actual ya lo conocemos.»

Fragmento 6 de 8 de esta intervención.

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