Nahuel González LópezSumar
Diputado
«Gracias, presidente. Alí tiene ocho años, llegó a Ceuta con su familia después de cruzar el mar; hace unos días recibió un disparo de perdigones muy cerca del ojo, pudo haber perdido la visión. Soraya tiene 13 años, es ceutí, nació y vive en territorio español. Durante una manifestación la rodearon, la llamaron invasora y tuberculosa y le exigieron que enseñara el DNI. Tiene 13 años. ¿Saben qué tienen en común Alí y Soraya? Que alguien decidió que por su aspecto ya no son niños, que son una amenaza. Así funciona la deshumanización. Primero dejan de llamarles personas, les llaman invasores, ilegales, avalancha; después dicen que todos son delincuentes, y al final consiguen que alguien crea que puede perseguir a una niña de 13 años o disparar contra un niño de 8. Ese es el terreno que construyen los profesionales del odio: convertir a un niño en enemigo para conseguir un miserable puñado de votos. Señor Figaredo, usted está aquí, míreme a la cara. Usted pidió desde este Congreso cazar a personas, a niños, uno a uno, y hoy ya es una realidad, hay niños perseguidos y agredidos en las calles de Ceuta. (El señor Figaredo ÁlvarezSala. ¿Qué dice?). No apretaron ustedes el gatillo, pero tienen una responsabilidad política, porque cuando un diputado utiliza la autoridad de esta Cámara para convertir a seres humanos en presas, está colocando una diana sobre ellas y tiene toda la responsabilidad de cada agresión que suceda. (Rumores.-Aplausos). Ustedes señalan, deshumanizan, piden que se les cace. Mírenme a la cara y asuman las consecuencias de sus palabras. Un niño de 8 años ha recibido perdigones; ustedes no pueden incitar a cazar seres humanos y después lavarse las manos cuando alguien sale a cazarlos. (El señor Figaredo ÁlverezSala. ¿Qué dice?). Eso es cobardía, porque son unos cobardes. Son muy valientes con un niño, pero son muy cobardes con los poderosos. (Protestas.-Rumores).»