Ignacio Gil LázaroVox
Diputado
«Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, Ceuta está en una situación límite. Los ceutíes viven secuestrados en su propia ciudad, desprovistos de su libertad, sometidos a una delincuencia disparada y con unos invasores campando a sus anchas y cada vez más agresivos. En cualquier momento puede producirse un hecho irreversible que genere un estallido social. Por eso Ceuta está harta. Harta de ver cómo el Gobierno es incapaz de garantizar su seguridad y harta de ver cómo el Gobierno pretende convertir Ceuta en un centro permanente de internamiento, en el que los invasores tienen camas y colchones nuevos y se les pone wifi gratis mientras los policías duermen en colchones cochambrosos (aplausos), hacen turnos de quince horas y se juegan la vida por falta de efectivos y órdenes claras. Y, desde luego, Ceuta no solamente está harta de estar abandonada por este Gobierno, sino que encima el Gobierno se ríe de los ceutíes. Se ríe de los ceutíes Marlaska cuando les dice que el miedo generalizado en la ciudad no es más que la percepción subjetiva de unos pocos. Y se ríe el propio Sánchez cuando les advierte de que han de ir acostumbrándose a vivir en una realidad estructural diferente. Ayer mismo les anunciaba que se propone crear diez mil plazas de acogida permanente, por si hacen falta si se repite un hecho similar. Mientras tanto, en estos momentos, la frontera de Ceuta sigue en el mismo estado de vulnerabilidad e inseguridad que el día 30 de julio. Por eso, señorías, seré muy claro: si Sánchez pretende enquistar la situación para que esta se degrade aún más para que los ceutíes se rindan y él pueda trapichear con Marruecos fórmulas que afecten a la soberanía española de la ciudad, que sepa que ni Ceuta ni millones de españoles vamos a permitírselo, porque Ceuta es y será siempre España. (Aplausos). Ceuta no se vende, Ceuta se defiende.»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.