Joaquín Robles LópezVox
Diputado
«Si miramos internamente, lo que está sucediendo es que, efectivamente, como ustedes persiguen la equidad, la han conseguido, han logrado la equidad, los alumnos que proceden de familias con rentas altas se han igualado a los alumnos con rentas bajas. Y también se han igualado los resultados entre diferentes comunidades autónomas, pero no porque hayan subido las notas de los alumnos que proceden de familias con rentas bajas, sino porque los otros se han estrellado: han bajado 15 puntos los alumnos con rentas bajas y 33 los que proceden de familias con rentas altas. Una prueba más del obrar de esta izquierda ecosocialista y vicecomunista; establecer la equidad consiste en empobrecer a todo el mundo menos a ellos. (Aplausos). En Cuba y en Venezuela saben de lo que estoy hablando. Pero es que, además, el fracaso del sistema se acentúa en aquellas comunidades autónomas que practican la inmersión lingüística como medio para presentarse como una nación cultural diferente a la española. La autonomía vasca -la que más dinero dedica por alumno y año, doblando a algunas regiones y teniendo, además, uno de los mejores índices de desarrollo socioeconómico- ha conseguido los peores resultados de España, exceptuadas Ceuta y Melilla, que dependen de usted. Las notas en PISA del País Vasco estaban entre las mejores de toda España en las tres materias evaluadas y ahora son las peores de la Península. La principal razón no son las pantallas ni las ratios ni la inteligencia artificial; la razón es que los alumnos vascos están atrapados en un sistema que tiene como principio rector -que condiciona a todos los demás- el construir un pueblo con un idioma distinto del español, que es el idioma materno de más del 80 % de la población vasca (aplausos), con el propósito, como decía, de presentarse como una nación cultural diferente. La falacia de petición de principio sería de chiste si no mediaran miles de asesinatos. Los separatistas vascos reivindican una nación política diferente con el pretexto de que históricamente son una nación cultural también diferente y, al tiempo, tienen que construir artificiosamente esa nación cultural mediante la inmersión lingüística en la escuela, porque no existe esa nación cultural. (Aplausos). De momento, digamos que ese volksgeist prehistórico, romántico y prehispánico, el espíritu del pueblo, del Rh negativo de Arzalluz que sopla en euskera batua, resulta que no prospera mucho porque la mayor parte del pueblo vasco tiene como idioma el español. Han instalado artificialmente esta lengua en la escuela, perjudicando tanto a la mayoría hispanohablante como a la minoría que se expresa en los cinco dialectos históricos de lo que los separatistas llaman Euskal Herria. El 84,3 % de los alumnos de enseñanzas no universitarias estudian Matemáticas total o parcialmente en euskera en el País Vasco, según los datos de su propio instituto de estadística. ¿De verdad creían los separatistas que impartir clases de Matemáticas en una lengua distinta a la habitual no iba a arrojar estos resultados o en comprensión lectora, donde tienen los peores resultados en veinticinco años? Enhorabuena a todos los separatistas, se han gastado el doble que los demás en la educación, querían construir una nación cultural y lo que están consiguiendo es una región inculta. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.