29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Joaquín Robles LópezVox

Diputado

«¿Y qué decir de Cataluña? Ese modelo fantástico que nos pregonan aquí los diputados del PSC, de Esquerra Republicana y de Junts, incluso hasta la Fundación Bofill, l'escola catalana, algo así como la encarnación de la superioridad intelectual y racial catalana que ya defendía en su momento Valentín Almirall cuando decía: La raza catalana es de tipo ario o pirenaico, trabajadora, analítica y fría, frente a la raza castellana, que es semítica, generalizadora, imaginativa y perezosa. O Pompeu Fabra, que tiene hasta una universidad financiada por la Generalidad, que decía: Los catalanes somos de raza ariana, los españoles en cambio pertenecen en su mayoría a razas inferiores de origen semítico o prehistórico; por eso nosotros progresamos y ellos se hunden en el estatismo y la ignorancia. O Prat de la Riba, que decía: Cataluña es prácticamente la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de cabilas africanas que el Estado español encarna. Lo de las cabilas no sé si actualmente se atrevería a decirlo. ¡Ah, l'escola catalana!, ese remanso de cultura, europeísmo, innovación pedagógica y de buenas notas, es cierto, porque tenían mejores notas que el resto, pues resulta que ya no. Alarmados por los resultados de 2022, que rompían con esa tradición, lo que han hecho en Cataluña es hacer trampas. La exclusión masiva de estudiantes en Cataluña durante la realización de PISA 2025 es el mayor escándalo desde que existe PISA. Ante la presión para no obtener malos resultados, excluyeron al 23,2 de los estudiantes seleccionados por PISA -el 23,2-, cuando PISA solo permite la exclusión de un 5 % y además por dos motivos justificados: que acabaran de entrar en el sistema educativo o que no conocieran la lengua vehicular. Pues bien, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa les avisó por siete veces que esos alumnos que habían sido eliminados tenían que hacer la prueba, y por siete veces lo negaron. Pero claro, si ustedes ni siquiera le hacen caso al Tribunal Superior de Justicia cuando les exige al menos un miserable 25 % de las clases en castellano, ¿le van a hacer caso al Instituto Nacional de Evaluación? (Aplausos). En definitiva, los grupos separatistas, en su injustificada y enfermiza obsesión por promocionar una nación diferente, han conseguido estos resultados, que son inadmisibles.»

Fragmento 3 de 6 de esta intervención.

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