María de la Cabeza Ruiz SolásVox
Diputada
«Buenas tardes. Gracias, presidenta. Señorías de Podemos, la verdad es que resulta bastante penoso verles hoy aquí exigiendo a este Gobierno tramposo y traidor que cumpla con lo pactado, a este Gobierno capaz de vender su alma al diablo por un día más en el sillón. De verdad que es penoso. Ahora resulta que lamentan que la Ley de Familias lleve en plazo de enmiendas desde el 18 de marzo de 2024, denuncian que haya habido catorce ampliaciones de plazo y creen que el Gobierno puede estar desplegando una estrategia de filibusterismo político para seguir prorrogando plazos hasta el final de la legislatura y paralizar definitivamente su tramitación. Pues claro. ¿Acaso les extraña? ¿Es que todavía no saben ustedes con quién pactaron y a quién entregaron el Gobierno? ¿Todavía no han asumido que los utilizaron, los engañaron, los compraron con un par de ministerios y los dejaron estrellarse y que ahora los desprecian y los ningunean? (Aplausos). Señorías, siento decirles que ustedes ya no están en disposición de exigir nada, que ya no son relevantes. Ustedes fueron tercera fuerza nacional. Setenta y un escaños ocupaban en esta Cámara. Eran setenta y un diputados y ahora son solo cuatro: el descalabro ha sido monumental -monumental-, señorías. La señora Belarra ha sido ministra -nada menos que ministra del Gobierno de España-, y lo fue después de que su predecesor en el cargo, el señor Pablo Iglesias, saliera corriendo sin haber dado un palo al agua, saliera literalmente huyendo, incapaz de gestionar absolutamente nada. Tuvieron ustedes una oportunidad política única. Pudieron hacer muchas cosas que no hicieron, y ahora reclaman cínicamente a los demás aquello que no hicieron. Además, lo que hicieron no lo hicieron bien y, por eso, salieron del Gobierno. Igual que al señor Iglesias, a ustedes les venía grande. Resultó que ni pudieron ni supieron, y ahora ya solo les queda a ustedes el recurso de la pataleta. Y en eso están, en salir aquí a vomitar barbaridades un día sí y otro también, sin ninguna posibilidad de solucionar los problemas de nadie y con el único objetivo de seguir alimentando el odio y de sostener los prejuicios contra cualquiera que no piense como ustedes. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 4 de esta intervención.