Martina Velarde GómezPodemos
Diputada
«Y la propuesta plantea simultanear la formación teórica y las prácticas tuteladas, y eliminar también la actual fase de sustitución y de refuerzo. Y aquí tenemos algunas dudas. La primera: la simultaneidad no puede significar saturación. Formar a un juez no es meter más contenido en menos tiempo; es garantizar que tienen tiempo para estudiar, para asimilar los conocimientos, para aprender a resolver casos y para adquirir, por supuesto, criterios jurídicos. La segunda: ¿qué recursos se van a poner encima de la mesa? Porque eso tampoco lo traen. Porque, si los nuevos jueces en formación se incorporan a juzgados como jueces adjuntos, alguien tendrá que tutelarlos. Y ese alguien son los jueces que ya trabajan en órganos judiciales sometidos a una enorme carga de trabajo. Por lo tanto, no podemos solucionar la falta de medios de la justicia poniendo más tareas sobre quienes ya están sosteniendo el sistema. Y la tercera: nos preocupa también la eliminación de la fase de sustitución y de refuerzo, porque la justicia no puede reformarse a golpe de urgencia, sino que necesitamos una Escuela Judicial suficientemente dotada, jueces tutores con tiempo, con recursos, planificación estable y una formación que incorpore de manera real los derechos humanos, la igualdad, la violencia machista y los derechos también de la infancia. Porque quienes van a decidir sobre un desahucio, sobre la custodia de un menor, sobre la víctima de violencia machista o sobre la libertad de una persona necesitan muchísimo más que haber aprobado una oposición: necesitan formación, necesitan experiencia y necesitan garantías. Por lo tanto, defendemos que cualquier reforma de la formación judicial tenga como prioridad la calidad de la justicia y no únicamente la velocidad de incorporación de nuevos jueces. La justicia no necesita atajos; necesita recursos, tiempo y garantías. Muchas gracias. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 2 de esta intervención.