29N · generales · dom 29 novfaltan 26 días

Marta Madrenas i MirJunts

Diputada

«També haurem de revisar durant la tramitació altres aspectes que potser van una mica en una direcció diferent de la que diu la Unió Europea. Però són petites revisions, però aquestes qüestions no alteraran el debat de fons. Per nosaltres no l'altera. La millor política de seguretat viària no és la que s'aconsegueix per més sancions, és la que aconsegueix que cada vegada calgui sancionar menys perquè una determinada conducta ja ha deixat de tenir qualsevol mena d'acceptació social. És a dir, es converteix en absolutament inacceptable amb l'alcohol i la conducció. Aquest canvi nosaltres entenem que ja fa molt temps que ha començat, l'ha fet la mateixa societat i ara correspon que la norma s'hi adeqüi. Moltes gràcies. Muy buenas tardes. Muchas gracias, presidenta. En primer lugar, quisiera reconocer el trabajo que durante muchos años han hecho tantísimas asociaciones de víctimas, entidades de prevención y personas que han trabajado por cambiar nuestra forma de entender la seguridad vial. Todos hemos visto casos en los que los grandes avances sociales no empezaron en el BOE; muchas veces empiezan antes, en la sociedad, cuando conductas que durante años parecían normales dejan de parecernos mínimamente aceptables, y con el alcohol y la conducción, señorías, ha pasado exactamente eso. Durante demasiado tiempo se asumió que el problema era haber bebido demasiado -no solo haber bebido-, que por una copa o dos no pasaba nada, que cada uno conocía sus límites, que sé hasta dónde puedo llegar, que yo sí controlo. Hoy, afortunadamente, ese discurso ha quedado muy atrás. La sociedad ha cambiado, hemos cambiado la forma de entender lo que significa conducir responsablemente y cada vez tenemos mucho más interiorizada una idea muy simple, y es que, si vas a conducir, no tienes que beber alcohol, porque precisamente afecta a algunas de las capacidades que necesitamos para conducir. No lo dice nadie de aquí, lo dice la ciencia: aumenta el tiempo de reacción, altera la percepción de las distancias y la velocidad, reduce la atención, perjudica la coordinación y, en definitiva, afecta a la toma de decisiones. Además, hay una paradoja especialmente importante, y es que también altera la propia percepción del riesgo del conductor que ha bebido. Por eso no podemos hacer descansar la seguridad de todos, de toda la colectividad en la sensación subjetiva de alguien que después de una o dos copas cree que continúa controlando perfectamente, precisamente porque eso que ha consumido puede estar afectando a su capacidad para valorarlo.»

Fragmento 4 de 7 de esta intervención.

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