Diputada
«Entonces, llegamos al tercer caso, el del fiscal general del Estado. Ya llevamos un ministro y dos secretarios de Organización por los que puso la mano en el fuego y acabaron con condenas, y otro está investigado por dos procedimientos judiciales. Fiscal general del Estado: el 29 de enero de 2025, el mismo día en que García Ortiz declaraba como investigado, usted le definió como una persona íntegra y añadió que el fiscal general es una persona comprometida y honesta. Según usted, estaba siendo perseguido por desmentir un bulo. El 27 de febrero volvió otra vez a defenderlo. El 9 de junio, el Tribunal Supremo acordó procesar al fiscal general del Estado. Usted no rectificó, insistió en que tenían la confianza absoluta y plena en el fiscal general del Estado, no en el Tribunal Supremo, que era lo lógico que hubiera hecho el ministro de Justicia. No, él confiaba en el presunto delincuente. El 20 de noviembre de 2025, el Tribunal Supremo adelantó el fallo: Álvaro García Ortiz, condenado, y usted, otra vez, abrasado, señor Bolaños. (Aplausos). Otra vez la misma secuencia: primero se desacredita la investigación, después se protege al presunto delincuente y, cuando llega la resolución judicial, se desacredita al juez. Siempre es el mismo modus operandi.»
Fragmento 4 de 8 de esta intervención.