Josep Maria Cruset DomènechJunts
Diputado
«Pero no hemos acabado aún, porque la gente no vive de comerse directamente los euros que les ingresan a través de la nómina. La gente tiene que salir a comprar, pagar facturas y tiene que vivir. Y aquí aparece el segundo gran problema que ustedes esconden y hacen como que no existe: el coste de la vida. Los precios han aumentado un 22 % desde que ustedes están en el Gobierno. Solo este mes de septiembre tienen una inflación del 4,9 %, casi el doble que en el mismo mes del año pasado. Ir a comprar a las tiendas es mucho más caro; llenar el carro del supermercado es más caro; pagar la luz es mucho más caro; llenar el depósito de gasolina es mucho más caro; pagar el alquiler es mucho más caro; vestir a los hijos es mucho más caro. Todo se ha encarecido, y mucho, en estos últimos años. Eso sí, usted insiste en lo contrario: es evidente que estamos mejor que hace ocho años. Quizás usted sí, señor ministro. No tengo ninguna duda, seguro. Pero la pregunta no es cómo está usted; la pregunta es cómo están las familias, y los datos no encajan con su relato. Pero no nos desviemos. Vayamos a los números. De los casi 10 000 euros de aumento de ingresos de esa familia de hace años, después de pagar IRPF y cotizaciones, les quedan 6900. Ahora vamos a aplicarle el incremento anual del coste de la vida. Datos reales: 2200 euros más al año en alimentación; 2000 euros más en alquileres; 1000 euros más en electricidad, transporte y agua; 600 euros más en ropa y mantenimiento del hogar y el resto, gastos familiares. Así que mantener el mismo nivel de vida de las familias en total respecto a 2018, a esta concretamente, le cuesta 7600 euros más al año. Después de haber aumentado el salario, gracias a su esfuerzo, en 10 000 euros, resulta que esta familia se queda en números rojos y tiene menos poder adquisitivo hoy del que tenía cuando llegaron ustedes al Gobierno. Y eso sin tener en cuenta el tsunami inflacionista, que hace tiempo se lo advertimos y que, a día de hoy, ya tenemos encima. Por todo eso -por todo eso- la gente está cansada, señor ministro, y tiene motivos para estarlo. Claro, porque ustedes les cuentan cada semana lo contrario de lo que dicen, de lo que notan en su casa, de lo que viven. Ustedes les cuentan que todo va extraordinariamente bien, pero luego ellos abren la aplicación del banco y la realidad es otra muy distinta: cada vez es más difícil asumir los costes familiares.»
Fragmento 10 de 12 de esta intervención.