Josep Maria Cruset DomènechJunts
Diputado
«Y si resulta que, con el esfuerzo de toda una vida, has podido ahorrar un poco para comprarte algo, cuando te mueras, la Administración volverá a ganar dinero ahí con el impuesto de sucesiones, un impuesto clarísimamente injusto porque recae sobre una propiedad de las familias que ya ha pagado todos sus impuestos en el flujo económico. Ya has cobrado una nómina que te ha permitido ahorrar -has pagado el IRPF sobre esa nómina, evidentemente-, y si con lo que te queda, después de años de ahorro, te puedes comprar alguna cosa, has pagado el impuesto de transmisiones patrimoniales. ¿Que has hecho obras de mantenimiento? Has pagado el IVA, has pagado la tasa municipal, has pagado el impuesto de construcciones e instalaciones. ¿Que se han hecho obras en la calle ante esa propiedad? Has pagado contribuciones especiales. ¿Que has mantenido la propiedad durante los años? Has pagado el IBI cada año. Año tras año, pagar, pagar y pagar sucesivamente a la Administración. Y el día que te mueres, vuelves a pagar, como si nada, el impuesto sobre sucesiones. Algunos dirán: hombre, con lo que ganan los herederos ya lo pueden pagar. Pues no, ya no se trata solo de la injusticia que representa que ustedes se queden parte del dinero del esfuerzo de los padres, que han ido ahorrando y que dejan a sus hijos eso después de todo ese esfuerzo durante toda su vida, sino que realmente mucha gente ni siquiera puede hacer frente a lo que sube el impuesto. El año pasado 55 000 ciudadanos tuvieron que renunciar a la herencia de sus padres porque no podían hacer frente a ese impuesto. Tuvieron que renunciar a aquello que les habían legado sus padres, muchas veces fruto del esfuerzo, del ahorro, de no ir de vacaciones, de no gastar más de lo necesariamente imprescindible para poder dejarles algo a sus hijos. Ustedes entran hasta la cocina y se quedan una parte de ello.»
Fragmento 6 de 6 de esta intervención.