María de los Reyes Romero VilchesVox
Diputada
«Ustedes, los de la bancada de la izquierda y también los de la bancada de la derecha, han establecido la presunción de que la violencia que comete ella es justificada como respuesta defensiva, mientras que la violencia que comete él es gratuita e infundada y, por tanto, siempre recibirá penas mayores. (Rumores). Y ahora pretenden dar una vuelta de tuerca más en esta injusticia estableciendo lo que llamáis el concepto de violencia vicaria, que es del todo sectario e incide en la misma discriminación por razón de sexo. (Aplausos). Porque si un varón malnacido mata a sus hijos para hacer sufrir a la madre, esto se llama violencia de género vicaria y va a ser castigada con penas más severas, pero si es ella la que realiza esa misma salvajada, entonces no va a ser violencia vicaria, sino que va a tener un tratamiento diferente, por supuesto con penas significativamente menores. ¿Les parece que esto es igualdad? ¿Es esto justo? Me parece que no. Señorías, en VOX no somos nada partidario de los juicios mediáticos porque sabemos que cada caso es diferente y que los jueces o el jurado popular deben dictaminar solo a través de unas pruebas a las que en muchas ocasiones no tenemos acceso ni nosotros ni la prensa. Pero hay casos sangrantes, por su injusticia, que provocan nuestra indignación y que nos van a tener que explicar. Tenemos el caso de José Bretón, que mató a sus dos hijos para vengarse de su exmujer. Ese sería para ustedes un caso paradigmático de violencia vicaria y, realmente, al español común le da igual cómo quieran llamar el aberrante comportamiento que tuvo este asesino (continúan los rumores), lo que el sentido de la justicia nos pide es la máxima condena posible por la barbaridad que cometió. En cambio, tenemos el caso mediático de Lindsay Clancy, esa mujer que estranguló con sus propias manos a sus tres hijos pequeños, uno detrás de otro, con el fin de vengarse de su expareja, el padre de los menores. Lo de menos es que esta individua haya encontrado un mar de solidaridad feminista que disculpa el crimen que cometió con la excusa de que la pobre estaba muy presionada, que estaba deprimida y que perdió la razón. Lo grave es que si esta mujer tuviera que ser juzgada en España, su delito sería diferente al de Bretón y su condena, por supuesto, mucho más leve. ¿Hay derecho a esto? (Aplausos). ¿De verdad piensan ustedes que hay derecho a esto?»
Fragmento 3 de 4 de esta intervención.