29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

María de los Reyes Romero VilchesVox

Diputada

«También hemos conocido el caso horroroso de Ana Julia Quezada, en Almería, que mató al hijo de su expareja, el chico Gabriel Cruz. Y el de Cristina Rivas, condenada por asesinar a su hija Yaiza, de cuatro años, con el fin de hacer sufrir todo lo posible -según declaró en el juicio- a su padre. ¿Se podría hablar de violencia vicaria en este caso? Según ustedes, no. Pues, señorías, llámenlo como quieran, pero el más elemental sentido de la justicia nos dice que lo que hicieron estas asesinas merece el mismo castigo que si lo hubiera cometido un varón, igual que si lo hubiera cometido un varón. Señorías, se supone que todos estos inventos de la izquierda, como esta paranoia de la violencia vicaria, lo que pretenden es proteger a la mujer, porque creen que está muy desprotegida en España con tanto machismo, micromachismo, heteropatriarcado. Pero los hechos nos dicen que cada vez que tocan leyes, el tiro le sale por la culata, como pasó, por ejemplo, con la ley del solo sí es sí, que puso en la calle a más de 1400 violadores y maltratadores. (Aplausos). O el caso de la caótica situación de Ceuta provocada por el Gobierno, al que lo único que le preocupa es complacer al sátrapa marroquí. Allí, las mujeres han tenido que cambiar sus hábitos cotidianos para preservar su integridad física, porque en los últimos dos meses se han disparado las agresiones sexuales, incluso contra menores. Y la respuesta del Gobierno es que se tienen que acostumbrar a esa nueva normalidad. Esto sí es una vergüenza, señora diputada. (Aplausos). Lo que demuestran todos estos hechos es que la situación real de las mujeres a ustedes les importa un pimiento y que el feminismo es un mero pretexto para intervenir en la vida de los españoles, con un intrusismo que cada vez resulta más insoportable. El objetivo es fomentar el conflicto en el seno de las familias y las parejas, que es lo que la izquierda quiere destruir. Para colmo, ustedes ocultan a la opinión pública que, desgraciadamente, hay también casos de mujeres que atacan a los hijos con el fin de hacer sufrir a sus padres. El fin de estas estrategias tan descaradamente deshonestas es imponer su ideología sectaria, además de mantener sus chiringuitos de género donde colocar a los suyos. Eso sí, pagados con el dinero de todos los españoles. Miren, señorías, la verdadera justicia no mira el sexo de quien sufre una agresión...»

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