29N · generales · dom 29 novfaltan 27 días

Marta González VázquezPP

Diputada

«Les decía que el Código Penal castiga todos los casos, pero mezclar fenómenos distintos para negar uno de ellos no es rigor, es confusión, y la confusión nunca ha protegido a un solo niño. Señorías, fue el Gobierno de Mariano Rajoy el que impulsó en 2017 un Pacto de Estado contra la Violencia de Género con 1000 millones de euros de presupuesto y rubricamos su renovación en esta legislatura. VOX se quedó fuera; nosotros estuvimos, estamos y estaremos dentro. (Aplausos). Pero precisamente porque creemos en el pacto, no vamos a callar frente a la falta de autoridad y el desprestigio de quien tiene que impulsar su completo despliegue y animar a la cooperación de las instituciones y de las Administraciones en su ejecución: el Ministerio de Igualdad. Un ministerio incapaz y completamente desautorizado para desplegarlo. Un ministerio que esconde vergonzosamente el desastre que supuso la migración de una compañía telefónica a otra en la gestión de las pulseras de control de maltratadores, pulseras que fallan y que dejan desprotegidas tanto a las madres como a sus hijos e hijas, como ha recordado el Tribunal de Cuentas hace una semana en su contundente informe. Un ministerio que ignoró y despreció las advertencias del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial sobre la fácil manipulación de los dispositivos por los agresores, diciendo que era un bulo. Un ministerio que esconde los datos, los niega a este Congreso y a la sociedad española y tacha de mentirosa a la oposición. Un ministerio a cuyo frente está la señora Redondo, reprobada tanto en el Congreso como en el Senado. Un ministerio al frente del cual está una señora que no acude a los comités de crisis a analizar con las comunidades autónomas los asesinatos continuados porque prefiere aplaudir a Pedro Sánchez aquí, en el Congreso. No pueden liderar ustedes la lucha contra la violencia de género. (Aplausos). No puede liderarla, señorías, un Gobierno en cuyo seno campaban a sus anchas puteros, porteros de puticlubs, acosadores sexuales, corruptos o líderes que relegan a las mujeres en el organigrama de su partido, ejemplos todos ellos del machismo más rancio y casposo. (Aplausos).»

Fragmento 1 de 3 de esta intervención.

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