Marta González VázquezPP
Diputada
«Les decía que el Código Penal castiga todos los casos, pero mezclar fenómenos distintos para negar uno de ellos no es rigor, es confusión, y la confusión nunca ha protegido a un solo niño. Señorías, fue el Gobierno de Mariano Rajoy el que impulsó en 2017 un Pacto de Estado contra la Violencia de Género con 1000 millones de euros de presupuesto y rubricamos su renovación en esta legislatura. VOX se quedó fuera; nosotros estuvimos, estamos y estaremos dentro. (Aplausos). Pero precisamente porque creemos en el pacto, no vamos a callar frente a la falta de autoridad y el desprestigio de quien tiene que impulsar su completo despliegue y animar a la cooperación de las instituciones y de las Administraciones en su ejecución: el Ministerio de Igualdad. Un ministerio incapaz y completamente desautorizado para desplegarlo. Un ministerio que esconde vergonzosamente el desastre que supuso la migración de una compañía telefónica a otra en la gestión de las pulseras de control de maltratadores, pulseras que fallan y que dejan desprotegidas tanto a las madres como a sus hijos e hijas, como ha recordado el Tribunal de Cuentas hace una semana en su contundente informe. Un ministerio que ignoró y despreció las advertencias del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial sobre la fácil manipulación de los dispositivos por los agresores, diciendo que era un bulo. Un ministerio que esconde los datos, los niega a este Congreso y a la sociedad española y tacha de mentirosa a la oposición. Un ministerio a cuyo frente está la señora Redondo, reprobada tanto en el Congreso como en el Senado. Un ministerio al frente del cual está una señora que no acude a los comités de crisis a analizar con las comunidades autónomas los asesinatos continuados porque prefiere aplaudir a Pedro Sánchez aquí, en el Congreso. No pueden liderar ustedes la lucha contra la violencia de género. (Aplausos). No puede liderarla, señorías, un Gobierno en cuyo seno campaban a sus anchas puteros, porteros de puticlubs, acosadores sexuales, corruptos o líderes que relegan a las mujeres en el organigrama de su partido, ejemplos todos ellos del machismo más rancio y casposo. (Aplausos).»
Fragmento 1 de 3 de esta intervención.