Isabel Rodríguez GarcíaPSOE
Ministra de Vivienda y Agenda Urbana
«Este real decreto no es solo del Gobierno -lo decía antes-; aglutina medidas amplias y transversales resultado de la generosidad y la responsabilidad de la mayoría de los grupos de esta Cámara. Es un planteamiento global que atiende a la pluralidad que decidieron los españoles. Este texto es también un llamamiento para ponernos de acuerdo. Resulta muy difícil entender una sola excusa para rechazar este texto. Hoy, señorías, se les va a juzgar por cada uno de sus votos, pero me importa más que hoy se esté juzgando aquí también la política, la democracia española. (Aplausos). Esta norma no es un texto improvisado; detrás hay meses de trabajo -algunos nunca quisieron participar-, años de trabajo, de tarea, y ahora se han traducido en un consenso necesario para salir adelante. Estos días me han formulado en varias ocasiones esta pregunta: si las medidas que contiene este decreto son tan buenas para la gente, ¿por qué han tardado tanto en llevarlas al Congreso de los Diputados? Es una pregunta que también me he hecho: ¿por qué el Congreso de los Diputados no ha sido capaz de avanzar a lo largo de estos tres años para dar respuesta a la gente que nos precisa? Lo cierto es que muchas de estas medidas, señorías, que ya han sido publicadas en el BOE han pasado por este Parlamento. Algunas han decaído, porque no obtuvieron una mayoría, otras se han encallado en su procedimiento y otras están tramitándose en estos momentos. Esta es una reflexión que he lanzado en muchas ocasiones a este Congreso de los Diputados. Existe un consenso amplio sobre la gravedad del problema de la vivienda, pero no solo eso -hoy veíamos los últimos estudios de opinión, señorías-, también existe un consenso muy amplio acerca de cuáles son las soluciones a este problema. El drama es que el debate político está instalado desde hace demasiado tiempo en la dialéctica de la confrontación.»
Fragmento 4 de 13 de esta intervención.