Alberto Ibáñez MezquitaSumar
Diputado
«Moltes gràcies, president. Señorías, hoy defendemos con orgullo de clase, con la rabia de saber que llegamos tarde, pero también con la esperanza de que este decreto sirve para parar que desahucien a una mujer de noventa años, a familias con niños, a personas con discapacidad, a cualquier persona, porque frente a ello lo que hay es una trampa, vacío de seguridad jurídica, que simplemente lo que hace es permitir que parásitos, especuladores, buitres puedan echar a la calle a nuestras gentes. Señorías, violencia es echar a la calle a una mujer de noventa años. ¡Piénsenlo bien! (Aplausos). Hoy votar en contra de este decreto es empujar a que echen de sus casas a cientos de personas. Pero también -escuchen bien- votar en contra de este decreto es empujar a que cientos de personas pierdan sus vidas, a que se suiciden, así que, cuando aprieten el botón, piensen si quieren firmar también los suicidios que va a haber en este país si no son capaces de apartar el partidismo y defender a la gente. Ayer millones de personas como Santiago pudieron dormir tranquilas porque hoy en nuestro país, gracias al decreto que ha aprobado el Gobierno, no te pueden subir el alquiler trescientos euros de golpe y no va a tener que echar a sus hijas del colegio. Ayer cientos de familias como la de Alberto pudieron dormir sin tener que mirar al techo, sin tomarse un Orfidal, porque a los especuladores ya no les va a salir rentable echarles de su casa, tirar el salón donde están sus recuerdos para levantar un tabique y meter una habitación para sacar 500 euros más. Ayer mucha gente, como Míriam, pudo cenar sin ansiedad, porque saben que ya no les van a encadenar sus contratos de alquiler de temporada y los van a convertir en un alquiler residencial. Pero también está contenta Míriam, porque no van a echar al seu amic Carles, no va a tener que exiliarse a Waterloo porque se va a quedar en su apartamento, ya que, si hay un apartamento turístico, va a tener que pagar un 150 % más de contribución que un hogar de cualquier catalán o catalana o tendrá que pagar un 10 %, aunque sea poco, por un apartamento turístico y a su casero no le va a interesar. Así que, señorías del Grupo Popular, de VOX y de Junts, si les interesan la mayoría de Albertos, de Santiagos y de Míriams, defiendan votar a favor este decreto, porque lo contrario es estar situados en el dolor de aquella gente que va a recibir un desahucio a su casa; en el dolor de aquella gente que va a recibir un burofax porque un fondo buitre le va a echar para montar un falso hotel en su barrio; en el dolor de aquella gente que no sabe dónde va a terminar la semana. Así que, señorías, hoy no solo hablamos de vivienda, hoy no solo hablamos de democracia; hoy hablamos de derecho a la vida. No hay bandera rojigualda ni estelada que les pueda tapar, señorías. Hoy, aquí, los del Grupo Popular, los de VOX y los de Junts tienen una oportunidad histórica: estar al lado de la gente, estar al lado de las familias, estar al lado de la vida o, en cambio, ser corresponsables de muertes, de dolor y sufrimiento de miles de personas. Termino, señor presidente. Donde ustedes ven un negocio, nosotros vemos una casa; donde ustedes ven la oportunidad de exprimir y sacar rentabilidad, nosotros vemos la necesidad de dar estabilidad y seguridad a las familias. Esto es lo que se decide: libertad y vida o muerte. Sepan lo que quieren votar. (Aplausos).»