Carlos Hernández QueroVox
Diputado
«Decreto Ley 11/2020, la literatura académica y lo que ha sucedido en otros países de nuestro entorno, así lo avala. Si es que siempre es lo mismo, siempre es lo mismo: inseguridad jurídica, castings inmobiliarios, selección de candidatos por renta, expulsión del mercado de quienes tienen menos ingresos o menor estabilidad laboral, retirada significativa de oferta de larga duración y, al final del todo, subida de precios. Si es que lo de esta Cámara es el puñetero día de la marmota, es siempre explicar lo mismo, de verdad. Y aunque sean conocidos por todo el mundo los efectos adversos de este tipo de medidas, ni mu, no hay ni un renglón al respecto en la memoria de impacto del decreto. Porque nada de esto les importa. Esto no va de que la gente tenga casa, eso les importa un comino a ustedes; esto va de movilizar, de optimizar un espacio electoral dormido, de recuperar la épica... Y si para eso tienen que tomar como rehenes a millones de españoles, no van a dudar. Bueno, es que, de hecho, no están dudando. Si les importara lo más mínimo, habrían planteado, no sé, una reforma de la ley del suelo para convertir en abundante lo que hoy es escaso, habrían rebajado trabas, trámites, burocracia, habrían simplificado el urbanismo. Bueno, hubieran hecho, no sé, vivienda protegida -¿saben lo que es eso?-, vivienda a cascoporro, digo yo. Y es que el año pasado, según el INE, hubo tres millones de personas que buscaron casa y no la encontraron. Para esa gente tiene que estar el Estado social, para esa gente, para velar por la comunidad. (Aplausos). Pero no, los que hablan todo el día del Estado, ahí no quieren hablar del Estado; ahí se lavan las manos. Haz tú las casas, que a mí me da la risa -se dice entre los socios de Gobierno-; haz tú las casas, que a mí me da la risa. Llevan tanto tiempo con el lenguaje cursi y empalagoso de los derechos que han olvidado las obligaciones, las obligaciones que los gobernantes tienen con la ciudadanía. Esas obligaciones las han olvidado por completo y están aquí privatizando la búsqueda de soluciones. Asuman su responsabilidad y hagan casas para la gente. (Aplausos). Y no, lo cierto es que no, en mitad de esta crisis pavorosa no hemos tenido un Estado social digno de tal nombre; hemos tenido una agencia de marketing, que nos ha sacado unos tuits muy chulos, unos Power Points maravillosos y ochocientas casas, que es lo que hacía la Administración en una tarde mala en los años sesenta o en los años ochenta, ¡ochocientas casas! Y lo llaman CASA47. Llámenlo 'anécdota47', 'burla47', 'traición47', lo que quieran, pero no CASA47. (Aplausos).»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.