Diputado
«Y a lo que nos enfrentamos es a la maldad más absoluta. Porque, que gane la derecha, o que la derecha en un momento dado gobierne donde sea, o que haya una derecha, a mí que gane la derecha me parece tan democrático, evidentemente, como que gane la izquierda. Pero lo que viene no es la alternancia política, incluso sana, de siempre. Lo que viene es la maldad más absoluta. Se ha desahuciado a una señora que murió probablemente por ello, o se aceleró su muerte probablemente por ello, con casi noventa años, y aquí la derecha y la ultraderecha, con sus medios de comunicación cómplices, ha llegado a decir que era una actriz; que era una actriz contratada por el sindicato de alquileres. Eso se ha dicho. Luego tuvieron que recoger el cable porque murió. Pero esa maldad se vota. Hace diez o quince años la gente se solidarizaba con los desahuciados; incluso con los okupas. Se decía: ¡Hombre, por algo será! Yo no estoy defendiendo la okupación ¿eh? (Rumores.-Una señora diputada del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: No, ¡qué va!). Pero había cierta solidaridad. Había cierta empatía. Ahora dicen que son unos jetas. Y la gente que está mucho más cerca de ser desahuciada que de esta gente, vota a esta gente pensando que han ganado la batalla cultural. Y eso es un problema, quizá porque ha habido un Gobierno de izquierdas que ha fracasado, que hemos fracasado; que hemos actuado como en emergencias. Y yo me incluyo ¿eh? Yo, aquí, no voy a decir que la culpa toda es de otros. Pero, creo que, si algunos tuviéramos aquí más fuerza, otro gallo cantaría. En fin, muchas gracias.»
Fragmento 4 de 4 de esta intervención.