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29N · faltan 25 días

Pilar Calvo GómezJunts

Diputada

«Ha arribat el moment de canviar les coses de veritat. La sororitat no és suficient, necessitem els homes. Escolteu-nos. No tindrem una societat més justa mentre les dones hagin d'arribar tremolant de por a una concentració de la selecció, aparcar la maternitat o renunciar a la lactància per no perdre la feina, acceptar tractes vexatoris que mai us farien a vosaltres, o abaixar el cap quan les acusen de ser unes histèriques quan en realitat han estat històriques. I no em refereixo a guanyar el Mundial, que és evidentment una gran fita esportiva, sinó a guanyar per golejada el favor de l'opinió pública. D'això se'n diu canviar la societat i construir un món millor. I és mèrit d'elles. Gracias, presidenta. Los que defendemos aquí nuestras naciones creo que lo hemos dejado muy claro. Todos tenemos muy claro que jugar con la selección española por imperativo legal atenta contra el derecho individual de los deportistas. Junts defendió ya en la tramitación de la Ley del Deporte española sacar esta obligación. En lugar de hacerlo, España ha endurecido las sanciones, como se ha recordado hacía un instante. Antes, no acudir a la selección suponía una retirada de licencia de entre dos y cinco años, ahora de entre dos y quince y, como se ha recordado, hasta 30 000 euros de multa, sanciones con las que se ha amenazado a las deportistas -con ellos no se atreven-. La misma Aitana Bonmatí, jugadora del Barça y último balón de oro, lo ha dicho muy claro: No entiendo que haya una ley que te obligue a acudir a la selección si una no se siente bien para acudir a ella. Víctor Francos, expresidente del CSD, recordó con insistencia a las jugadoras el castigo de la ley y, por mucho que te digan que al final nunca se sanciona a nadie, se mire como se mire esto es una amenaza. Las jugadoras, que son muy jóvenes y que no tienen fuerza para poder defender sus derechos, han sufrido ansiedad. Algunas de las seleccionadas para la primera convocatoria después del Mundial, que se hizo sin haber resuelto el asunto con ellas, llegaron temblando de miedo, literalmente temblando de miedo, al hotel de concentración de Oliva antes de viajar a Suecia para disputar un partido. Estaban psicológicamente muy afectadas por la presión que estaban soportando. Y todo esto a pesar de que el código de la FIFA dice que cualquier jugador inscrito en un club se obliga a responder afirmativamente a la convocatoria de la selección, pero -importante el matiz- por regla general. Tal vez hay que recordar que se las convocó habiendo un procedimiento abierto por vulneración del protocolo contra la violencia sexual; tal vez hay que recordar que habían advertido que la salida de Vilda o la inhabilitación de Rubiales sin cambios profundos eran maquillaje, pero no, las pusieron contra las cuerdas, y aquí el CSD no estuvo a la altura. Después, es cierto, medió para buscar soluciones, pero las amenazas ya se habían pronunciado.»

Fragmento 6 de 10 de esta intervención.

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