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29N · faltan 25 días

Pilar Calvo GómezJunts

Diputada

«Señorías, Cataluña ya tiene un pacto nacional por la salud mental que surgió de nuestro Parlamento y que emprende el reto de forma holística, trabajando desde la salud, pero también desde la educación, derechos sociales, justicia, juventud, igualdad, cultura y deporte, porque hemos aprendido que la mejor estrategia es la de la prevención, curar la causa que rompe el bienestar emocional, es decir, las desigualdades, la discriminación, la violencia machista, la exclusión social, la pobreza, los problemas de vivienda, la precariedad laboral, la falta de trabajo y de expectativas de futuro, sentirse solo, la pérdida de un ser querido, sin olvidar, como han dicho otros compañeros, las enfermedades mentales crónicas, y para eso hacen falta recursos y profesionales. El mejor pacto de Estado para Cataluña sería poder disponer de los miles de millones de euros de impuestos que cada año vienen de Madrid y no vuelven, y hasta que eso no sea posible, solucionen aquello que está en sus manos. Por ejemplo, necesitamos más psicólogos clínicos, más psiquiatras, más enfermeras especializadas en salud mental. Esta semana ha habido huelga de enfermeras en Cataluña porque están saturadas y porque no les reconocen sus especialidades, tampoco la de salud mental, y las cifras son dramáticas: cuatro psicólogos clínicos por cada 100 000 habitantes. Han anunciado que en 2024 saldrán 247 plazas de psicólogos clínicos. Hacen falta el doble. En Cataluña, en 2023, nos han asignado cuarenta y seis plazas de psicólogos clínicos, solo una más que en 2022. ¿Las consecuencias? La atención media que recibe un paciente atendido por un psicólogo clínico es de treinta minutos cada dos meses, incluidos los pacientes con diagnósticos graves, muy lejos de los cuarenta y cinco minutos cada dos semanas que exigen los profesionales. Los niños y adolescentes catalanes tienen que esperar una media de ochenta días para poder ser visitados de forma ordinaria o veinte días si se determina que sea una visita de preferencia, al margen de las urgencias, claro. La espera para los adultos también es desesperante: cuarenta y siete días para las visitas ordinarias y treinta y tres para las preferentes, y en el caso de la psiquiatría, las cifras no mejoran de forma sustancial.»

Fragmento 5 de 6 de esta intervención.

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