Diputado
«Le voy a reconocer algo, señoría. Usted ha sabido transmitir su empeño personal en el apoyo a Ucrania, y eso es algo que le agradecemos sinceramente. Es la posición institucional y moral que debe tener España. Por eso, nadie entiende que haya sido usted el único mandatario europeo que no ha traído a su Parlamento el envío de ayuda militar a Ucrania. Porque no podía, ya que quedaría claro que sus socios de Gobierno titubeaban en su apoyo, cuando no eran directamente conniventes con Putin y demostraría que la oposición es mucho más leal a España que los miembros de su Gobierno. Nadie entiende que, por su giro con el Sáhara y sus problemas con Argelia, España se consolidase en este 2023 como el mayor comprador de toda Europa de gas natural licuado ruso. Somos el segundo comprador mundial a Rusia, después de China. Casi hemos triplicado la compra de gas desde el inicio de la invasión; de 2174 gigavatios-hora, en febrero de 2022, a más de 6400 gigavatios-hora en noviembre de 2023. Desde que comenzó la invasión, España ha importado más de 7000 millones de euros de gas ruso. Es lamentable que su política internacional sea tan poco fiable y haya servido para financiar indirectamente la guerra de Putin. (Aplausos). Tampoco se entiende que la unidad de Europa sobre Ucrania no haya sido capaz de mantenerla sobre Oriente Medio. Usted tardó un mes en acudir a la zona y lo que hizo fue insultar a su primer ministro, el primer ministro de un país que había sufrido el mayor ataque terrorista de su historia. Usted no consiguió que la Unión mantuviese una postura unívoca en la ONU. ¿Por qué? Porque estaba ocupado con la investidura. El ministro Albares se ausentaba de reuniones en Nueva York sobre Oriente Medio porque estaban negociando en Bruselas las condiciones de su investidura. Y una vez más, sus intereses personales pesaron más que sus obligaciones institucionales.»
Fragmento 3 de 8 de esta intervención.