Diputado
«Por el contrario, el histórico abucheo en el Parlamento sí creo que le escoció un poco más, como se transparentaba en su cara que a veces no logra disimular, quizá porque creía que lejos de España esas expresiones de hartazgo iban a ser evitadas. ¿Pero qué se esperaba usted, señor Sánchez? En primer lugar, ni se dignó como presidente de turno de la Unión Europea a acudir al Europarlamento el pasado mes de julio para presentar el programa de la Presidencia española. Es usted el primer presidente de turno de la Unión Europea que ha tardado cinco meses en acudir al Parlamento Europeo a presentar su programa, y el mandato dura seis meses, señor Sánchez; seis meses. Con eso lo decimos todo. (Aplausos). Es que igual usted no tenía ni siquiera programa, como parece indicar la escasa o nula preparación de los consejos europeos, algo que ha escandalizado a muchos Gobiernos, se lo puedo asegurar, señor Sánchez. Pero es que, además, cómo ha desempeñado esa Presidencia como lo hace usted todo, al servicio único de su interés personal, ha ido al Parlamento Europeo y se ha dedicado a insultar a gobiernos y líderes europeos, como si tuviese allí el apoyo mediático que aquí ha comprado con los impuestos de los españoles. ¿Esa es su manera de buscar la unidad europea que usted reivindicaba con sus palabras en esta tribuna hace unos minutos? ¿Su manera es insultar a otros líderes y otros gobiernos europeos? Y, por si le parecía poco, como guinda, se atrevió a banalizar el nazismo en el Parlamento Europeo hablándole a un alemán como si allí le fuesen a funcionar las mentiras y las manipulaciones con las que aquí nos aburre hasta el extremo. Siga manipulando, siga mintiendo, siga engañando, para usted es irremediable, pero, por favor, hágalo de una manera más breve, mentiras más resumidas, por favor; no hacían falta estos cincuenta minutos. (Aplausos). Dado que le ha robado la dignidad a la Presidencia del Gobierno de España, al menos no nos robe más tiempo del necesario porque, en realidad, para resumir los éxitos de la Presidencia de turno de la Unión Europea bastaba un segundo: éxitos, ninguno, señor Sánchez; de verdad, ninguno. El desconocimiento de Sánchez de los verdaderos problemas a los que se enfrenta la Unión es directamente proporcional al tiempo que utiliza en aparentar que conoce algo de lo que está hablando. Lo hemos padecido en este Parlamento; se dio cuenta el señor Tamames, el único invitado externo que ha tenido posibilidad de participar en este Parlamento y que se escandalizó con sus tiempos de intervención y de mentira. En realidad, más que en una presidencia, ya sea europea o española, el señor Sánchez ha trabajado en una pura apariencia durante estos años y durante estos seis meses, como la apariencia de legalidad con la que pretende maquillar el cohecho, el delito de cohecho más escandaloso que ha conocido este Parlamento y que ha dado lugar a su investidura.»
Fragmento 2 de 6 de esta intervención.