Diputado
«Y dos, hombre, de verdad, dejen de decir que la gente o que los niños y niñas en Cataluña no hablan castellano, porque es casi ofensivo para mí. Aunque no se lo crean, yo fui un niño catalán y estoy hablando castellano y no llevo un pinganillo, a mí nadie me está diciendo lo que tengo que decir; o sea, cae por su propio peso, es absurdo. De verdad, eso hizo ganar elecciones, sí, hizo ganar elecciones, también incluso en Cataluña, pero es que no cuela, no es cierto. Aunque queramos, en Cataluña no podemos vetar un idioma hablado por seiscientos o setecientos millones de personas en todo el planeta, no podemos, es imposible, así que es absurdo y kafkiano. En cuanto al señor Feijóo -se ha vuelto a ir, tengo mala suerte; (mira el reloj) hora de comer-, la reflexión que yo hago -por si se la quieren trasladar- es: ¿qué es más lesivo, los pactos del señor Sánchez para con el PSOE o los pactos de Feijóo para con el PP? ¿A quién le impiden gobernar sus pactos? (Hace un gesto con las manos simulando una explosión). Puede gustar muy poco que el señor Sánchez pacte con quien sea, pero le permite gobernar su país. Sus pactos les impiden gobernar su país. Que ustedes pacten con la ultraderecha, les impide gobernar con aquellos partidos bisagra nacionalistas de derechas que siempre les habían permitido gobernar. La pregunta que ustedes se tienen que hacer es cómo han llegado a poder pactar solamente con Ortega Smith y Abascal cuando habían pactado aquí con gente como Arzalluz o Pujol. ¿Por qué? ¿Por qué continúan con esa historia?»
Fragmento 2 de 3 de esta intervención.